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\r FIESTA LITÚRGICA_DE LA MADRE DEL DIVINO PASTOR fray Diego José de Cádiz, hasta que la Santidad del Papa i:'ío Sexto fué servido despachar su decreto en Roma, el día primero de agosto de 1795 para el rezo - y festividad de la Divina Pasto– ra como Madre del Buen Pas– tor» (1). Esta fiesta con su rezo ha de suscitar algunas cuestiones, y para evitar toda confusión los llamaremos Oficio y misa de los capuchinos españoles. En cuanto a lo segundo, o sea, a los efectos que la apro~ bación d~ : la fiesta causó a los capuchinos de Andalucía, de– bemos decir que, al principio, fueron de gran júbilo y de ex– traordinaria satisfacción, al ver coronados sus santos deseos. «Con esta plausible noticia, añade el citado historiador se repicaron las campanas de to– dos los conventos de la Orden (entiéndase de la provincia), y en acción de gracias a Dios se 351 cantó el Te Deum laudamus. EL GRAN PONTfFicE Pfo vI, CREADOR DE LA FIESTA Y nuestro padre provincial, fray LITÚRGICA DE LA DIVINA PASTORA EN EL 1795. Jerónimo de Cabra, mandó que el año siguiente de 1796, en todos los conventos, se hiciesen fiestas con la mayor solemnidad el día 10 de abril, en que caía la segunda domínica de Pascua, lo que se continúa todos los años con la solemnidad y aparato con que se celebra el día de la Inmaculada Concepción de nuestra Señora, titular y Patrona de toda la Religión capuchina (2). Los capuchinos de Sevilla a quien tan íntimamente tocaba el éxito, por vivir en la cuna de la devoción, expresaron su contento y alegría con ex– traordinarias manifestaciones, y entre otras cosas, en dicho día, «dispuso la comunidad una fiesta por mañana y tarde, trayendo para ello a nuestra iglesia la imagen de la Pastora del venerable Orden tercero. Se cantó la misa con música, patente su Divina Majestad, asistiendo nuestra comuni– dad y el venerable Orden tercero y predicó el padre fray Salvador de Se– villa y a la tarde se sacó en procesión» (3). No olvidemos el nombre de este insigne capuchino, a quien cupo el honor de panegirizar a la Divina Pastora en su primera fiesta litúrgica, porque será en Sevilla el continua– dor del apostolado de fray Diego y del venerable padre Isidoro en el oficio de predicador de plaza con el estandarte de la Divina Pastora _. l. O. c., 1.1.º, f. 202. - 2. Ib. - 3. Ib., f. 315.
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