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348 LA DIVINA PASTORA y BL !no. DIEGO j, DB c. Lectio V Denique Deus noster ignis con– sumens est, ¿Quidni vereatur pee– calor accedere, ne, quemadmo– dum fluit cera a facie ignis , sic pe– reat ipse a facie Dei? Jam itaque nec ipsa mulier benedicta in mu– lieribus videbitur otiosa; invenietur equidem locus ejus in hac reconci– liatione. Opus est enim mediatore ad mediatorem istum: nec alter no– bis utilior, quam Maria. Crudelis nimium Eva, per quam serpens an'– tiquus pestiferum etiam ipsi viro virus infudit: sed fidelis Maria, quae salutis antidotum et viris et mulieribus propinavit. Illa enim ministra seductionis, haec propi– tiationis: Illa suggessit praevarica– tionem, haec injecit redemptionem. Quid ad Mariam accedere trepide! humana fragilitas? Nihil austerum in ea, nihil terribile: tota suavis est, omnibus offerens lac et lanam. . Tu autem Domine etc. Lectio Vi Revolve diligentius evangelicae historiae seriem universam; et, si qúid forte increpatorium, si quid durum, si quod denique signum vel te.nuis indignationis occurrerit in Maria, de caetero suspectam ha– beas, et accedere verearis. Quod si (ut vere sunt) plena magis om– nia pietatis· et gratiae, plena man– suetudinis et niisericordiae, quae ad eam pertirieni, inveneris, age gratias ei, qui talem tibi mediatri– ceni benignissima miseratione próvidit; in qua nihil possit esse suspectum. Denique omnibus 0111- nia facta est, sapientibus et insf- , pientibus copiosissima cliaritate Lección V Además , nuestro Dios es fue– go, que consume . ¿Cómo un pe– cador no ha de abrigar temores de acercarse a El, creyendo que , co– mo la cera se funde con el fuego, perecería al presentarse ante la faz de Dios? Así, pues, ya no aparece ociosa aquella mujer bendita entre todas las mujeres , sino que tiene su propio lug·ar en est:'l reconcilia– ción. Necesitamos un mediador para este mismo Mediador y nin– guno nos será más ventajoso que María. Cruelisima fué Eva, por la cual la vieja serpiente inyectó el virus ponzoñoso a su marido: Ma– ría, en cambio, fué fiel y propor– c(onó a los hombres y a las muje– res el antídot(i) de su salvación , Aquella fué ministro de la seduc– ción, ésta to fué de propiciación; aquella sugirió la prevaricación, ésta nos trajo la redención del mundo. ¿Qué puede intimidar a la humana flaqueza para acercarse a María? Nada hay en ella austero, nada terrorífico, toda es suave , ofreciendo leche y lana a todos los hombres. Lección VI Lee atentamente ias páginas de todo el evangelio, y si advirtieres algo increpatorio, dureza o la más leve indignación en María, tenla por sospechosa en todo lo demás y teme acercarte a e'lla. Pe– ro si la hallas (como es cierto), llena de piedad y de gracia, llena de mansedumbre y misericordia•, que son las virtudes propias su– yas, dale gracias a aquel que con benignísima miseración te ha pro– visto de tal mediadora en la que nada hay sospechoso. Se ha he– cho, además, toda para todos; con su abundantísima caridad se ha constituido deudora de sabios y
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