BCCCAP00000000000000000000461
LA DIVINA PASfORA Y EL Bto. Die.do J. 0B c. í lo, ministro, oficial del ejército o magistrado, sin que el rey revisara el pro– ceso. Se ve, pues , que la inquisición por entonces sólo era una sombra de lo que había sido (1). El f,avorito de la reina para abatir más el santo tr ibunal sustituyó al de Selymbria en su cargo de inquisidor general por el arzobispo de Burgos, don Ramón José de Arce, hombre afrancesado, he– chura de Godoy , según Menéndez y Pela yo , y, al decir de Lafuente, ami– gote de Godoy, por'lo que las causas que siguió el santo tribunal durante este perípdo fueron una pul'a farsa (2). Con estos antecedentes podemos rastrear y descubrir la catadura e índole moral del presidente _de la Inquisición y de sus graduados asesor es, y no nos ·extrañará ~l contenido huero y fútil , improcedente y escandaloso de ese informe, tanto más grave cuanto ha sido dado por unanimidad. Per– mítasenos un breve comentario sobre él , que al propio tiempo sea su me– recida refutación. Dice primeramente el documento que el título de Pastora es nuevo y desconocido en toda la antigüedad: a lo que debe contestarse que tuvo sus fi guras y símbolos en el Viejo·Testamento, y desde que Jesucristo se llamó el Buen Pastor, la Virgen quedó constituida Madre del Pastor Divino y Pastora de la Iglesia. Los santos padres con místicos circunloquios aluden cien veces al sentido del maternalpastorado de María. San Epifanio llama a la Virgen , Oveja inmáculada, que dió a luz al Verbo encarnado, el Cordero Cris– to (ZS); san Germán la saluda , Monte frondosísimo, en el cual se apacen– tó el Cordero racional, que bdrra los pecados del mundo (4); san Juan Damasceno la dice , Corderita, de la cual tomó el Pastor la forma de oveja (5); María, añade san Buenaventura, es el báculo, que vigila la grey de los hombres (6); san Antonino de Florencia la llama , Pastora bue– na que apacienta a la Iglesia con el fruto bendito de su vientre (7); los cabritos, dice el abad Guillermo hablando de los pecadores, han de ser por María nutridos y sanados, para que se conviertan en ~orderos y pa– sen de la izquierda a la derecha (8); y, por último, ,para no alargarnos más, Novarino ense ñ;ó que María apacienta a los ángeles con sus virlu- des, como a ovejas df! su aprisco (9). · He aqui la doctrina de la Iglesia, trasmitida por sus santos padres y doctores, ignorada, al parecer, por el erudito consejo del ilustrísimo Se– lymbria, pero acogida con emoción desde la antigüedad por los himnólo– gos eclesiásticos para arrancar de sus laúdes notas celestiales y sublimes. 1. Lafuente, o. c., p. 882. - 2. H1sTORIA DE LAS SocIEDADES, p. 144. 3. O vis immaculata quae Verbum ex ce lncarn acum Agnum Christum peperü¡t¡. ÜRAT. DE LAUD. DEIP, 4. Mons praepinguis et umbrosus,· in quo enutritus Agn~s rationalis, perccata ,arque infirmitates nostras portavit. ÜRAT. IN PRAESENT. DErP. 5. Agna, ex qua Pastor ovem · indufr. Ü RAT. 1, DE NATIV. V . 6. María, virga vigilans super gregem hominum. SuP. JER . l. 7. María est Pastor bo;nus, ,pascens Ecclesiam benedicto fructu ventris sui. SuMM., P, 4, T. 15. · 8; Ffaedi"sunt a Maria confovendi, sanandi et paulatim in oves muta"ndi , et de sinistra ,, ad dexteram transferendi. {N: CANT. l.. 9. María angelos suis· vfrtt.Ítibus pascit, quasi g·regem in ovili. IN M1cH., 9, 82.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz