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322 LA DIVINA PASTOl?A Y EL BTO. DIEGO J. DE C. Por otra parte s,entiría una gran •violencia al tener que dirigirse a una mujer tan discutida y desprestigiada para implorar su influencia; y otra vez hubo de interponer su amor a l<1 Divina Pastora, porque si quería glo– rificarla con su fiesta, tenía que acudir a la reina, y violentándose, como es de suponer en un santo . le escribió. Aunque la redaccion de un memorial a simple vista parece cosa fácil, cuando se dirige á las altas jerarquías, requiere mucha reflexión y tino, para que, teniendo lo n f.' cesario sin pecar en .lo superfl,uo, resulte un todo perfectamente acabado. Hasta el mes de junio no terminó el escrito, y en– tonces creyó q·ue había llegado el momento dé enviarló. El ntrmorial reza así: •Jesús, María y José-Señora, a los reales pies de vuestra majestad– Fray Diego José de Cádiz , misionero apostólico del Orden de menores capuchinos de nuestro seráfico padre san Francisco de la provi1;cia de Andalucía , puesto a los reales pies de vuestra majestad por sí y a nombre de los religiosos de su Orden de las provincias de España (humildes ca– pellanes y siervos de vuestra majestad) ; con el debido respeto, dice: Que habi endo algunos años que su Religión tiene pendiente en la Romana Cu– ria la solicitud de que la Sagrada Congregación de ritos apruebe, y nues– tro Santísimo Padre, el Sumo Pontífice, le conceda el· uso del oficio y mi– sa, que en honor y alabanza ,de María Santísima nuestra Señora con el devoto y 111isterioso título de Pastora de las almas en aquel venerable tri– bunal ha presentado, sin h_aber podido conseguirlo, por carecer de la efi– caz y poderosa r_ecomendación de vue stra majestad o de la del rey nuestro señor (que Dios guarde), según que así se lo han asegurado. Por tanto a v:uestra majestad humildemente suplica, que ·por un efecto de su notoria b_o ndad s_e digne, junto con el rey nuestro señor, de encargar a su minis– tro en aquella corte, que a n·ombre de vuestras majestades recomiende es– te importante ·negocio a la Santidad de nuestro Beatísimo Padre, el señor Pío VI, para su más pronto y favorable despacho. «Para inclinar más eficazmente _el real . ánimo de vuestra majestad a esta santa y piadosa determinación, pone en su alta consideraci ón el su– plicante: Que, aunque el cargo y oficio de mística Pastora en la Santísi– ma Virgen , nuestra dulce Madre, tuvo principio en el monte Calvario, cuando hallán.dose al p.ie de la Cruz nuestro amabilísimo Redentor Jesús le encomendó en la persona de san Juan a toda la santa Iglesia, y aün a todo el género humano, para que, a l_a manera que el Señor había sido y era el Buen Pástor, que dió. su preciosa vida por el bien de su ri1ístico Re– baño, así lo fuese la benditísima Señora hasta lá cortsumación de los si– glos: ·con todo ,' este título y advocacióri _de Pastora. que con la mayor pro– piedad a la similitud de su Santísin10 Hifo le conviené. no se le ha dado pú– blica y solemnemente hasta los principioS: del presente siglo XVIII. Este se le ·dió por div_ina inspiración un espa.ñol, religioso capuchino de' esta pro– vincia de Andalucía, el venerable padre.fray Isidoro de Sevilla, misionero apostólico , varón de vida ejemplar, de sobresaliente erudición, y de la pri– mera nobleza en aquella ciudad. Hallábanse allí a la sazón con su corte los augustos abuelos del rey nuestro señor, los señores don Felipe V y doña Isabel Farnesio (que en paz descansen), y noticiosos de todo esto, tuvie– ron la dignación de hacerse escribir por individuos del Rebaño o Herman– dad de la Santísima Virgen, y de dotar para siempre a sus expensas la.

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