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TERCERA MISIÓN DE SE.VILLA 319 tencia de Dios (1). El asunto que en ellos he propuesto es el espíritu de nuestro Señor Jesucristo como preciso y necesario en nosotros para todos y para cada uno de nuestros ministerios... · <Creo habla Dios, porque es notable la devoción y eficacia suave y dulce con que me hace hablar, y la suspensión con que me escuchan todos, presente su excelencia. Sea Dios g'lorificado, pues no obstante mis conti- 1rnos temores, sequedades, tinieblas , etc., no dejan de hacer a todos visi- ble lo que tal vez yo mismo no conozco... · «La conmoción ha sido tal, que puedo decir lo que san Pablo a toda Galacia, que le recibieron como si fuera un ángel de Dios, y que si fuere necesario se hubieran arrancado los ojos para dárselos. El ilustrísimo cabildo acordó espontáneamente hermanarnfe y darme silla entt·e los se– ñore1;1 dignidades, la que sigue al principio del lado derecho, y que tomase posesión solenmemente la mañana del domingo tercero de cuaresma, con asistencia del señor arzobispo, añadiendo el hacerme los sufragios y las honras solemnes después de mi muerte, como a todos los demás. Fué un acto muy concurrido y de mucha edificación (2). «La ciudad con este ejemplo ha hecho 1,, propio, nombrándome por uno .d,e los señores veinte y cuatro de el.la y dá<F1dome hoy solemnemente la posesión, precediendo convite con esquelas i('npresas ·a los señores del ilu3Jrísimo cabildo, a los prelados y ex-provi1kiales de las comunidades religiosas y a diversos caballeros particulares. Ha sido un acto muy tierno y edificativo; y lo raro para mí, el júbilo y complacencia universal que eri todos es manifiesta. A mí no sé lo que me sucede. Me parece que el interior está quieto, conociendo lo que esto es, por quién se hace y a dónde se diri– ge; que como no es a mí sino a Dios, lo n1iro todo como lejos y extraño. Los pensamientos de vanidad son tan fríos y tan superficiales, que no llegan al interior, en medio de que me sirven de gran consolación y alegría ver tanto como hacen» (3). Sevilla en estos momentos de exaltación religiosa quiso quedarse con el apóstol capuchino, como con algo sagrado y que le pertenecía, pues era su segundo padre, porque la engendraba para la vida del evangelio; mas no siéndole posible tanta dicha, el cabildo catedral nombra a·I apóstol 1. 'Domingo 18 de·marzo. Cabildo extraordinario... Dió cuenta el señor deán; cómo S. E. le había participado empezaba el padre fray Diego de Cádiz la misión en el convento de los padres clérigos menores, el martes 20 del corriente, lo que ponía en noticia del cabildo para que fueran a ella los señores que gustasen, : Ib., f. 28. 2. •Jueves 8 de marzo. Cabildo ordi~ario. Presidente el señor deán. Al R. P. Fr. Diego de Cádiz le concedió el cabildo en la tercera misión y le hizo la gracia de asiento en el coro des– pués del primer señor dignidad, y que asista cuando quisiese en clase de tal dignidad, después del señor chantre en el coro del señor deán, y en el del señor arcediano de Sevilla, después de dicho señor, con todos los sufragios de confraternidad, sin responsabilidad por parte del dicho padre; y que las honras y entierro sean conformes a tal dignidad, nombrando al señor deán por diputado para participarle esta noticia al referido padre fray Diego. 'lb., f. 25. , Viernes 9 de marzo. Cabildo extraordinario. Presidente el señor deán. El señor deán dió cuenta de haber evacuado su comisión y que el P. Fr. Diego de Cádiz dió a S. E. para que eµ su nombre diese al cabildo muchas gracias por la honra con que le había favorecido; y que el domingo aplicaba la misa por el cabildo, y que si asistía al coro sería en su hábito como las dignidades de afuera que asisten • Ib., f. 26. - 3. Carta 24 de marzo de J 792.

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