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312 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. el monasterio de Cartuja derribando un lienzo de su cerca, el convento del Pópulo; pero omitiendo los comunes estragos , pongamos los propios. «En este convento subió el agua en partes dos varas y media; en otras , dos ; en otras , una, y cuando menos cerca de media vara , sobre todo (en) el pavimento de iglesia , clau stros, refectorio, cocina y demás piezas ba– jas, lo que ocasionó pérdidas de víveres , muebles y considerable ruina del edificio ... Se hundió y desconcertó la solería de a iglesia, sacristía, capillas, claustros y ámbitos bajos del convento. Se derribaron y maltrata– ro11 varios lienzos de tapias y tabiques del interior , y se arrancaron y mal– trataron puertas y ventanas ... «A los seis días de este acontecimiento, en que las aguas se retiraron por haber cesado las lluvias, trató el reverendo padre guardián de limpiar la iglesia, capillas, sacristía, claustros y oficinas bajas del convento, y poner el templo en uso , lo que ejecutó el tercer domingo de enero, trayen– do a su Majestad procesionalmente... «Para quitar la humedad de la iglesia se tendió una porción de paja y puso el esterado encima, durando su uso en esta disposición dos meses. Luego que se empezó la obra de la iglesia, se trasladó el Sagrario a la capilla de los terceros , la que sirvió de iglesia hasta que se ( or.cluyó la obra ... El padre guardián al mismo tiempo predicaba en el coro bajo al noviciado y religiosos de la comunidad, a puerta abierta, porque el dicho coro servía de iglesia . Y esto sucedió en los dos años !=le i'i84 y 1786, mientras se soló la iglesia y se preparó para las fiestas de beatificación del beato Lorenzo de Brindis» (1). La preparación del convento y las fiestas indicadas , descritas prolija– mente en las Crónicas , son obras suficientes para inmortalizar el nombre del padre Felipe, cuyo g·enio laborioso concluyó las obras con su guar– dianía. Pero como tales extremos no nos interesan aquí, los pasamo8 por alto para estudiar sus relaciones c@n el apóstol de España. «Determinó el padre guardián-dice el cronista-poner en uso público la iglesia ya reparada de sus ruinas y solada de nuevo. Y para hacerlo con más solemnidad, la dispuso para celebrar la beatificación de nuestro beato Lorenzo de Brindis, que, aunque ya era pasado el año, en que Su Santidad concedía el jubileo para el triduo de su celebración, se acudió a Roma ... exponiendo los motivos que impidieron a esta comunidad celebrar la beatificación, y en su vista Su San tidad concedió otro año más de tér– mino para que dentro de él se celebrase» (2). Para predicar la novena del nuevo beato, que había sido general de la Orden , el orador políglota más famoso de su siglo y el diplomático más fino y avisado de las cortes europeas, pensó el padre Felipe en el orador más insigne de España, en su amigo y hermano fray Diego de Cádiz, y con la intimidad que mediaba entre ambos le encargó además que escri – biese la novena para rezarla desde el púlpito. Así se lo anuncia el beato al padre Alcover en 5 de julio de 1785. «En el mes de septiembre debo estar en Sevilla para las funciones de nuestro beato Brindis, que hasta ahora 110 han podido celebrarse ... Estoy formando una novena del bealo , que me ha pedido el reverenno padre guardián de Sevilla, con alguna más ex– tensión de la común . Dios nos dé luz para los aci ertos ». l. lb., ff 275 y s. - 2 lb.. f. 277.

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