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308 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIBGO J. DE C . nuevo prelado y le remití su carta par.a que mejor se actua– se. Mi compañero, el padre fray Euse– bio y yo tenemos dispuesto pasar . de aquí a Sevilla para verle y hablarle, porque cada día se esmera más en fa– vorecerme. Parece que no le desagradó la pastoral, porque ya la ha enviado a los conventos » (1). Con el padre Eu– sebio se congratula por el mismo motivo SOBREESCRITO DE LA CORRESPONDENCIA DE FRAY DIEGO DIRlGIDO AL y le escribe: <Antes PADRE FELIPE DE ARDALEs. AUTÓGRAFO. que vuestra caridad se vaya de Ecija le pongo ésta, principalmente para darle la enhora– buena por el gusto con que le considero por la elección de nues– tro muy reverendo padre provincial fray Felipe, en la que yo también he tenido particularísima complacencia. Dios que nos lo ha dado por prelado le conceda los mayores aciertos y cuanto para su completa satisfacción pueda apetecer. Yo hago ánimo de escribirle la enhorabuena por la esta– feta de mañana » (2). Y en la del 5 de octubre le agrega: •He tenido carta de nuesti;o muy reverendo padre provincial, escrita antes de recibir la mía, avisándome de su elección y de la renuncia , que hizo prontame.nte, la cual no la admitieron los padres del capítulo ». (3). Advirtamos que esta amis– tad y aprecio no es de ahora, viene de antiguo y tiene profunda raigambre. Cuando el padre Eusebio, por casancio y por sus diferencias con el beato, deja de ser su compañero en las misiones, su director le propone que escoja para oficio de tanta confianza al padre Felipe , y fray Diego le contesta: «El reverendo padre definidor , que usted me cita y otros, a quie– nes yo suplicaría lo mismo por juzgarlos aptísimos para el ministerio, se hallan ocupados actualmente en varios empleos, incompatibles con mi ca – rrera ... El padre definidor me debe un gran concepto y singular estima– ción; mas quisiera hablar con usted de esto , porque no sé qué dificultad o inconveniente encuentro en ello ... » (4). Estos eran la calidad superior de su persona, presagiada para c1ltos cc1rgos, lo que resultó cierto en el capítulo provincial, pues el padre Oonzález, con fecha 2 de enero de 1784, le dice: «Yo de tí y de tus intentos nada sé, y aquí todo se habla con nove– dad o sin ella. Sé que es guardián aquí (en Sevilla) el padre Ardales y en l. Carta, 7 de noviembre de 1790. - 2. Id., 28 de septiembre de 1790. - 3. Id., 5 de oc– tubre de 1790.- La correspondencia del beato con el padre Felipe y con su hermano don Juan Salcedo debió ser nuy interesante, mas por desgracia de ninguna de las dos se sabe su para– dero. - 4. Id., al padre Francisco J. González, 11 de julio de 1783.

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