BCCCAP00000000000000000000461

MUERTE DE DON JUAN SALCEDO 305 nuestro cronista de los estragos que produjo. La descripción es muy mi– nuciosa y cor¡signa la muerte de don Juan Salcedo así: «El día 23 de agosto empezaron las rogativas, procesiones y misio– nes públicas en toda s la s comunidades, parroq1,1ias y conventos de Sevi– lla y sus barrios, con el Santísimo manifiesto, por la salud pública; y ade– más de esta común rog·ativa, que se hacía tres veces en la catedral, todos los días , se hacía otra a primera noche, de procesión claustral con el San– tísimo Sacramento , a la que asistía el venerable cabildo y pueblo con mu– cha edificación. Y como muchos de los señores capitulares estaban fuera de Sevilla, huyendo del contagfo , y otros lo padecían en sus casas, que– daban pocos señores para asistir al coro y funciones del cabildo. «Concurrían a todo los canónigos, don Juan de Salcedo y el marqués de Medina , don Alvaro Valcácer, quien, la noche del día 4 de octubre, dijo a don Juan:-Ni tú ni yo estamos ya para esto ; pero qué hemos de hacer, estamos pocos y es necesario esforzarnos-. Se despidieron y marchó el marqués en el coche con el prebendado Bucareli. A poco tiempo de haber llegado a su casa se le desataron los hurÍ10res de la gota, que padecía, junto con el mal epidémico, tan recio, que murió en pocas horas aquella noche. Luego que por la mañana tuvo esta noticia don Juan de Salcedo , se contristó y enfermó de muerte. Se le administraron los santgs Sacramen– tos, y el 10 de octubre murió, asistido del padre fray Antonio de Cantilla– na . Estos entierros se hicieron de secreto en el cañón de],, Sagrario al punto que expiraron > (1). l . Fray Angel, o. c., l. l.º, ff. 351 y s.-En la sacristía de la parroquia de Ardales se ha– llaba una buena pintura, tamaño académico, representando al señor Salcedo con hábitos co– rales. Su :igura noble y patriarcal reflejaba gran inteligencia, bondad y varonía serrana. Fué destruida por los rojos el 1936. 39

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz