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302 LA DIVINA PASTORA Y E~ eTó. DiEdó J. DI'! C. Marcos y Llanes, dignísimo arzobispo de Sevilla , y que por parte de las provincias, que tiene su Religión en es1os reinos, se trata de obtener esta graci.a en el inmediato capítulo genercl, que ha de celebrarse en Roma el año venidero de 89. El suplicante quedará el más reconocido a vuestra señoría ilustrísima, y en todo caso obligado a rendirle su obediencia y a pedir a Dios nuestro Señor prospere v guarde a su señoría ilustrísima en su santo amor y gracia los muhos años, que pueda y ha de menester.– Sevilla 13 de febrero de 1788.-Fray Di ego José de Cádiz (1). Con afán hemos rebuscado en el archivo de la catedral hispalense el supraescrito memorial, los efectos quE causó en su cabildo y las medidas que tomase para secundarlo; pero todo con resultados negativos. Lo mis– mo ha de decirse del memorial dirig·ido al señor Marcos y Llanes, arzo– bispo de Sevilla, del cual dice fray Dieg·o en 5 de junio de 1789 al padre Eusebio: «Ya tengo escrito al señor ar zobispo sobre el oficio de la Divina Pastora. Veremos sus reí'ultados ». Casi con certeza pudiera asegurarse que el prelado, aunque devotísi – mo de fray Diego, no le contestó direcamente, sino que lo hizo por me– diación del señor Salcedo, de quien sE valía el apóstol para interponer su influencia. Así se desprende de una carta, venida providencialmente a nuestras manos, autógrafa de don Jmrn Salcedo , la cual nos descubre la decisión del arzobispo y sitúa el planc en que debía ponerse el asunto para su intervención. Había escrito fray Diego una carte al canónigo, su favorecedor, inte– resándole dos cosas : el fallo favorable de un pleito de capellanía a favor d,21 prebístero don Francisco Rivera, del que ya habló al padre Eusebio; y una petición para el prelado y su cabildo con el fin de que ambos inter– vinieran recomendando su memorial a Pío VI y postulando tanibién para la archidiócesis hispalense la fiesta de la Divina Pastora. Esta carta no se ha encontrado, pero sí la repuesta autógrafa del señor Salcedo, que en pocas palabras aclara el asunto y nos abre t:n gran horizonte . Dice así: «Sevilla 11 de julio de 1789.-M. R. P. Dieg·o José de Cádiz.-Mi es– timado señor y amigo: Vuestra merced sabe la verdad de mi voluntad y cuánta ha sido mi mortificación de no haberlo servido en la pretensión judicial de su recomendado; pero , siendo yo un mendigo en .la facultad , sólo tengo el arbitrio de s11bscribir o recibir el pan de la doctrina, que me da el perito: éste me asegura haber juzgado con arreglo a autos. Sírvase Dios de mi pena. «Hablé con mi excelentísimo prelado de nuestra Madre la Divina Pas– tora. Juzga poco conducente el influjo del cabildo, y preciso y eficaz el de nuestro monarca, y, conseguido éste, ofrece el suyo para con el señor Azara, para la brevedad. En esta intel ,gencia puede vuestra merced soli– citar aquel, y tendremos el singular placer de dar extensión al culto de la Santísima Señora con este dulce títu lo. «Siento no esté vuestra merced libre de males: yo sigo, a Dios gracias , sin ellos. Mi hermana pide a vuestra merced sus oraciones y yo, que man– de con la satisfacción que pueda a su affmo. capellán, q. b. s. m.-JuanJosé de Salcedo » (2). l . Archivo del beato Diego, capuchinos de Sevilla. La copia insertada es del borrador, autógrafo. - 2. Arch. del beato Diego. Está escrita en una sola hoja y ofrece el caso raro de

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