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MEMORÍAL AL éAl31LDÓ METROPOLttANÓ HISPALENSE 301 marianas la de celebrar la fiesta de la Pastora Divina. El precioso docu– mento dice así: «Ilustrísimo señor: Fray Diego José de Cádiz, misionero apostclico del Orden de menores capuchinos de nuestro seráfico padre san Francisco ce esta provincia de Andalucía, puesto a los pies de vuestra señoría ilustrísi– ma, con el debido respeto, dice: Que habiendo formado un oficio y misa en honor de María Santísima nuestra Señora, con la nueva y devota advoca – ción de PasJora, para extender en lo posible su culto y perpetuar tan mis– terioso título en la memoria de los fieles , excitándolos más a su venera– ción y al justo ag-radecimiento de sus multiplicados beneficios, deseando igualmente que esto tenga el favorable efecto que apetece para la mayor g-Joria de Dios y de la 'Santísima Virgen, mediante la apro bación y permi– so necesario de la Silla Apostólica, le ha parecido ser un medio eficaz la poderosa mediación de vuestra señoría ilustrísima, y a este fin, con la presente súplica, le presenta los dos oficios que ha dispuesto: el uno, en– teramente propio, y el otro, reducido al común y usual de la Santa Iglesia, con todas las lecciones, la oración y el intróito de la misa del propio, para que de estos elija el que tenga más conveniente para su iglesia, supuesta la anuencia indispensable de la Sagrada Congregación de ritos. «Dos motivos son , ilustrísimo señor, los que asisten al suplicante y que juzga suficientes poderosos y eficaces para inclinar la piadosa volun– tad de vuestra señoría ilustrísima a la aceptación de lo que expone: el uno, el haber tenido su prin1er origen este dulce y agradable sobrenombre de Pastora en esta mariana ciudad por los años de 1703. De aquí propagóse casi maravillosamente, en breve espacio de Íiempo, por todo el mundo, siendo su autor el muy reverendo padre fray Isidoro de Sevilla, misionero apostólico d~ mi sagrada Reforma de capuchinos, cuya venerable memo– ria permanece en nosotros y llevará a los siglos venideros, no sólo su vasta erudición, evidenciada en sus muchos y diversos escritos, sino principalmente su ejemplar y religiosísima vida, con lo qu~ real z:<\[º ilus– tre de su nobilísima prosapia y llenó todas las partes del mi1iis feriQ.-.qpos– t?l_ico en _q_ue se ocupó p_or más de cincuenta años, con u~i 1 \;' er~b1;'6f~~ta– c1on y ut1l1dad no pequena de las almas. El otro , que hall·ando/~e , r&~•tra señoría ilustrísim?I condecorado con peculiar y especial ' di·stij1:li~)$t d~t~\'a– yor amor a ia Inmaculada Reina de todo lo criado , María/ S,a:t1=fí?i1~:é\ 1 ~u~~- d I b · 1 d ' . 1 1• ' ·· 1 • • J,.,, 1 JI'' ,! tra M~ re, en que a parecer so_ repu¡a a as emas 1g 5:s~as·,/; -~t.r~;r,a f~ 1 e Espana , carrce de la prerrog-at1va , que otras, en tene ~\u·1~ffiL·~'t1;í1ldad '.\l: SJ;i, - cial en obsequio de la Santísima Virgen, como la tiene la~ ~ft t1a-J~Lesiáf de Toledo, del Descenso denuesta Señora; la de Zaragoza,: 'd¿r;i¡>;llar; 1~ de Cuenca, las dos de la Maternidad y Puridad, y la de MéjÍco, . 1 dél Ht-610 y aparici ó n de Guadalupe: y, no siendo menos acreedor \ ,.µ __ es;t~a-señoría ilustrísima a esta honrosa distinción, se persuade el exponen'te que por este medio podrá fácilmente conseguirla. ~• .. «Por tanto: A vuestra señoría ilustrísima humildemente suplica: que, por un efecto y nuevo crédito de su notoria piedad, se digne admitir esta su rendida instancia , patrocinar los intentos que lleva insinuados e infor– poner sus eficaces ruegos en la Curia Romana para que tengan su apete– cido logro nuestras devotas ansias. Previniendo a vuestra señoría ilustrí– sima que esto propio tiene suplicado al excelentísimo señor don Alonso

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