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266 LA DI VINA PASTOl?A Y EL BTO . DIEGO J. DE C. mente , se rendían el ladrón y el adúltero, el blasfemo y el libertino, el in– crédulo disolvente y la dama coquetona y escandalosa, asombrados y heridos por la fuerza sag-rada, imponente , que fluía de los labios del en– viado de Dios. Su discurso de esta primera tarde fué un valiente y descarnado ataque a la ciudad infiel y prevaricadora. La simple lectura de los versículos de Isaías aún nos llena de pa vor y espanto . Escuchad, Cielos- dijo-, y también oye tú, oh tierra, pues habla el Señor. Mijos crié hasta engrandecerlos y ellos me despreciaron. ¡Ay de la nación pecadora, del pueblo cargado de iniquidad, raza maligna. hi– jos malvados! Man abandonado a Jehová y blasfemado su santo nombre: le han vuelto las espaldas ... ¿ Qué castigo os enviaré ya, si no cesáis en vuestras prevaricaciones? Toda cabeza está enferma y todo corazón afli– f!ido. Vuestra tierra está desierta, vuestras ciudades incendiadas, de vo– rarán los extraños ante vosotros vuestras provincias, y quedará desola– da, como campo después de la batalla... Escuchad la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, y tú, pueblo de Gomarra, oye la ley santa de tu Dios ... Chorrean sangre vuestras manos. Lavaos , purificaos, apartad de mis ojos vuest1as ideas perversas: cesad de obrar el mal... Si quisiereis y me oyereis, comeréis los bienes de la tierra. Mas si no quisiereis y m e provocareis a enojo , la espada os devorará, porque la boca del Señor habló. ¿ Cómo se ha trocado en vil ramEra la ciudad fiel llena de juicio? La justicia moró en ella, mas ahora la dominan los homicidas... Tus príncipes desleales son compañeros de ladrones. .. Volveré mi mano sobre tí y acrisolaré tu escoria hasta lo puro. .. Sión será rescatada... y quebrantará a los malvados y pecadores: y los que desampararon al Señor serán consumidos .. . No pudo hacer fra y Diego más vivo retrato de la sociedad madrileña de entonces sin salirse de la Sagrada Escritura , y su apocalíptica pará– frasis, enfocada hacia la virtud de la fe, a su necesidad, y modo de creer, debió ser tan imponente y abrumadora, que al segundo día recibió un es– crito del visitador del arzobispado para que mude de sistema, porque empieza a notarse esto, y que será bien lo reparta en las tres misio– nes (1). La fiera se sintió herida y seguramente es ella la que recurre a este medio para desorientar al apóstol y que no le aseste más golpes que le serían fatales; pero los recibirá dosificados, como previene el visitado1; pues fray Diego, con los recursos que le da El que todo lo puede , se pro– duce con más fortaleza y aprovechami ento de sus oyentes al cambiar de tema , tratando «de las obligaciones del cristiano quoad mores por la pro– fesión del bautismo » (2). Así se lo dice a su director y le añade: «Los con – cursos son grandes y de gentes de la primera di stinción; eclesiásticos, grandes, ministros, consejeros, etc.; mas me parece nos les llena tanto co– mo esperaban , por el concepto que tenían formado , ele. De esto y de lo de– más me desatiendo , r epitiendo al Señor: Ego gloriam m eam non quaero. 1. Ib. - 2. Ib.
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