BCCCAP00000000000000000000461

250 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. tos difíciles y para demandar su apoyo en defensa de su ministerio y en los asuntos de la Divina Pastora. Pero también fué esta misión un toque de rebato para los enemigos impenitentes, que alarmados y pertrechados en la fortaleza del poder, dificultaron la futura misión de Madrid mermando su fruto con trabas mal intencionadas y abusivas. En cuanto a la toledana véase lo que le advierte, aconseja y manda su director el padre González: «Veo el ardiente celo que el Señor por su bondad y por los méritos de su dilectísimo Hijo te comunica de su honra y de la salvación de los próji– mos ... Fray Diego misionero es un legítimo enviado de Dios a España, pa– ra que en ella predique el evangelio de Jesucristo y haga revivir el espíritu del cristianismo, que intenta sofocar la disimulada y enmascarada impie– dad del libertinaje, que casi domina, y de día en día más se propaga y más corrompe los sentimientos de la religión y la moral. En esta misión, cier– tamente del Señor, te debes portar como El mismo, cuando fué enviado de su Padre al mm1do. ¡Qué humilde, qué manso . qué sufrido! Todo, todo em– pleado en llenar y cumplir la voluntad del que lo envió, sin buscar ni que– rer otra gloria que la d·el mismo, que para eso se sirvió de EL Pero sin embargo de su divina mansedumbre, le vemos indignado , arrebatado de santo celo, formar azotes y arrojar del templo a los que le profanaban con sus irreverencias ... ¿Qué importa la honra y vida de fray Diego?... ¿Qué es fray Diego mirado en sí? Un pobre de honesta condición, un fraile ca– puchino, un ignorante estólido, un pecador ingrato, un débil instrumento de los designios de Dios. ¿Es más? ¿Es más acaso, por más que los hom– bres lo quieran deslumbrar con adoraciones, respetos, vivas, aclamacio– nes y honores? ¿Será más en sí, aunque mitras lo distingan, púrpuras lo eleven y el universo bese su pie? «Pero fray Diego, misionero apostólico, es un Vice-Cristo; y si esto es, ¿quién podrá resistir la potestad, que , a los que los son , les es con– fiada?... Todo el infierno se te rendirá , y si tu fe es la que a tu ministerio corresponde, mandarás sobre toda criatura y serás obedecido de todas. Te veo predicando ya en Toledo ... y preveo que la fama ha llegado a la corte y preparado el deseo de conocerte. Pero, ¡oh! ¿qué cautela te es aho– ra necesaria para entrar en ella?• (1). El gesto del arzobispo primado, que salió a un cuarto de legua de la ciudad para recibir al enviado de Dios, acompañándole a pie hasta dej-erlo en el convento, fué una distinción edificante y nunca vista. La misión ce– lebróse en la catedral primada con asistencia del cardenal Lorenzana y de su cabildo. De ella afirma fray Diego que el fruto era muy copioso, pero sin los alborotos y tumultos con que en otras partes le obligaban a ir es– coltado para que no le quitasen el hábito a pedazos. También dice a su director que se esperaban muchos señores y señoras principales de la corte, entre ellos algunos consejeros de Castilla y de Guerra (2). ·Sobre la misión de Ocaña, que siguió a la de Toledo y precedió a la de Aranjuez, nada podremos decir más elocuente que los informes enviados por fray Diego a su director, el padre González: l. Carca, 14 de m¡¡rzo de 1782. - 2. Carta 17 de marzo de 1782.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz