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244 LA DiVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO j. DE é . riam. Digna es de todo nuestro amor, así porque, como figurada Arca, nos evidencia sus oficios de Pastora sobre nosotros , ya en la vigilancia con que defiende su rebaño y le procura su mayor bien , ya en el amor con que conduce por las sendas seguras a los justos y procura separar de las ex– traviadas a los pecadores, ya en la solicitud con que se esmera en desviar a su grey de los malos pastos de la culpa y conducirlos a los fértiles de la virtud, como porque debemos esperar ser libres por su medio de los ma– les de l_a culpa original y personal, de las miserias y penas qu e en esta vida o en la otra experimentemos por castigos de nuestras culpas . Así será si le testificáremos nuestra devoción, oyendo sus saludables docu– mentos e imitando sus ejemplos , y si , cuando la invocamos, supiéremos separarnos de nuestra mala vida y obsequiarla de cuantas maneras vié– remos que pueden serle agradables. Esto es , por último, cuanto para nues– tro consuelo y estímulo a una verdadera devoción ofrece esa peregrina imagen de nuestra agraciadísima Pastora, que hoy por término de la mi– sión se coloca en este templo para los fines expresados, al modo que su figura, el Arca del Testamento, miró san Juan ser colocada en el templo , que vió abrirse en la bienaventuranza: Apertum est enim templum Dei in coelo, et visa est Arca... ¿Qué nos resta ya que hacer, sino arrojarnos contritos y humillados a los pies de aquella soberana Majestad, que en aquel Divino y Augusto Sacramento veneramos , para proporcionarnos el logro de aquellos gran– des bienes que de su infinita liberalidad esperamos conseguir mediante la intercesión de su Santísima Madre nuestra Pastora, remedio y Abogada? Así lo haremos. ¡Oh inmortal Rey de los siglos, Señor de las eternidades y Cordero Inmaculado, que quita los pecados del mundo! Ante vuestra presencia com– parecemos estos vu,istros redimidos , a quienes como Buen Pastor disteis el sustento de ese Pan Sacramentado y todo divino: Rebaño vuestro so– mos por un efecto de vuestra grande dignación; pero nuestras .pasiones nos han hecho declinar por las erradas sendas de los vicios o apacentar– nos en los venenosos pastos de la culpa y beber las aguas cenagosas de nuestros feísimos pecados. Omnes nos quasi oves erravimus, unusquis– que in viam suam declinavit. Erramos, Señor, al modo de la ovejuela, que incauta se precipita: Erravi sicut o vis quae periit. Pecamos, como es– tólidos brutos, que no conocen ni el mal que hacen ni los bienes que malo– gran. Propio es esto de nuestra ignorancia y necedad; pero propio es tam– bién de vuestra bondad buscar la ovejuela perdida, aunque sea necesario dejar por eso todas las demás. Buscadnos, Pastor amabilísimo, o conce– dednos vuestra gran misericordia, para que no acabemos de perdernos, pues, aunque delincuentes , no hemos olvidado del todo vuest"ros santos mandamientos. Qaaere servam tuum, quia manda/a taa non sum oblitas. Por estos conozco lo nial que hice cuando os ofendí y por ellos me vuelvo a Vos , pesaroso ya y arrepentido de mi yerro . ¡Pequé, Señor; pequé, Pas– tor amabilísimo; pequé, oh Redentor Santísimo de mi alma, y por ser quien sois , infinitamente bueno y digno de ser amado , me pesa de todo corazón haberos ofendido . Pido y espero vuestra gracia, y con ésta os prometo "irnn_ca más pecar , confesar mis culpas y serviros hasta morir! Pecamos , Jesús mío, dulce vida de nuestra esperanza, tened misericordia de noso~
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