BCCCAP00000000000000000000461
238 LA DiVINA PAS1'ORA Y EL BTÓ. DIEGO J. 0E C. que nos refiere la historia del Génesis , cuando buscaba José a sus herma– nos en los campos de Siquen, donde apacentaban sus g·anados, y no ha– llándol'os allí, preguntó y le dijeron que habían pasado a los campos de Dotain. En Siquen fué el rapto de Dina y las muertes de los siquemitas por esta culpa, y campos tan infectos no son buenos para el rebaño. Por esto, tal vez, nuestra Pastora dice en los Cánticos: Indica mihi.. ., ubi paseas, ubi cubes. .. , buscando cuales sean los mejores pastos. Ved aquí a la her– mosa Rebeca que conduce su rebaño a las fuentes mejores; ved aquella vara de Moisés, que sabe sacar raudales de los peñascos más duros, para remedio de la sed de su pueblo , y ved aquella fuente de Belén que David apetecía para templar los ardores de la suya. Pozo de aguas vivas, fuente sellada y huerto cerrado entre cuyas flores se apacienta el Cordero Inma– culado. 2.. Pero además proporciona a su gTey los pastos de la virtud y de la gracia en los que siempre debe apacentarse. Sin duda que en esta solicitud ha sido mayor el cuidado de nuestra Pastora con este pueblo , y lo será en todo tiempo con su místico rebaño , que el de los hijos de Sirneón patriar– ca, cuando en la posesión de su territorio se introdujeron en las dehesas de Gador , para proporcionar a sus rebaños los pastos más abundantes y saludables. Por esto se le dice: Pasee haedos juxta tabernacu!a pasto– rum, porque supone son allí los mejores pastos. Por esto la Santísima Señora nos asegura: Ego quasi therebintus extendi ramos meas; et true– tus mei honoris et gratiae: in me omnis spes vitae et virtutis. Y por esto le podemos aplicar lo de Ecequiel: Visitaba oves meas... et in pascuis pinguibus pascentur. Lo que se aclara con lo que dice Dios por Jeremías: Reducam Israel ad habitaculum suum: et pascentur Carme!um et Basan, el in monte Efraim et Oalaad saturabitur anima ejus ... ¿Qué más claro? Esta es nuestra Divina Pastora; esto es lo que le debemos , y esto es lo que, como Arca del Testamento ha hecho con nosotros, para evidenciar– nos la exactitud con que ejerce los buenos oficios de Pastora de las almas. Pero oigamos ya nuestra obligación, como rebaño suyo. MORALIDAD. Dos son los efectos del rebaño para con su pastor , dice Jesucristo: atender a sus silbos , oves meae vocem meam audiunt, y seguirle por donde lo guiare, oves illum sequuntur; y éstas nuestras obligaciones en correspondencia de lo que a nuestra Pastora debemos. Es preciso, pues , que atendamos a sus voces, que sigamos sus pasos , si queremos no perdernos . 1. Las voces que nos da nuestra Pastora son para llamarnos a la en– mienda de la vida y a la virtud. Es propísimo para el caso lo que leemos ( en los) Proverbios: Sapientia foris praedicat, in plateis da! vocem 6uam... Convertimini ad correctionem... Qui autem me audierit, ábsque ferrare requiescet. .. Porque justi sunt sermones mei... Así nos da sus silbos nuestra gran Pastora. ¿Quién los ha entendido? ¿Quién los sigue de ver– dad o quién sabe por ellos gobernarse? ¡Oh Ecija, qué cargo será el tuyo en el juicio de Dios, si a las voces de tal Pastora te hicieres desentendida o fueres tarda en responderle! La Santísima Señora dice: Qui audit me n9n· confundetur. ¿Qué será, pues, si no oimos o atendemos? Se dirá que · no oimos: quia non estis ex ovibus meis. Dice san Alberto Magno:
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz