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CAPITULO XXV Sermón de la Divina Pastora predicado en Ecija - Exordio, el Ar ca del Testamento, figura de la Divina Pastora - Primera parte, la vara de Aarón, las tablas de la Ley y el maná que en ella se guar– daban, símbolos de su cayado, de su dirección y del pasto que da a su grey - Segunda parte: Como el Arca libraba de males al pueblo de Israel, la nueva imagen de la Pastora se expone para remedio del mal del pecado y socorro en toda-; las necesidades -Acto de contrición - Peroración a la Divina Pastora. Aperlum es/ lemplum Dei in coelo: et visa es! arca f esfam enfi ejus in t emplo ejus, et lacta sunf fulgura, el voces, el ferraemofus, .el granda magna (Apoc. 11, 19). Deseoso el rey David de adorar en carne humana al Unigénito del Pa– dre, exclamaba con todo el fervor de su espíritu: Levantaos ya, Señor." en vuestro descanso y levánta se con Vos el Arca de nuestra santificación. Surge, Domine, in requiem fuam; tu el Arca sanctificationis tuae. Sabía muy bi en que cuando es to sucediese recibirían vista los ciegos, oidos los sordos, habla los mudos y tanta ag·ilidad los tullidos , que salta– rían de placer como los ciervos en los monf"es . No ignoraba que entonces manarían aguas la s pi ed ra s del desierto, las soledades se desatarían en ríos y que la tierra más árida brotaría raudales en abundancia: Tune ape– rienfuroculi caecorum .. . Y tenía entendido que en aquel día los montes y los collados se li quidaría n en mi el y en dulzura s inefa bl es : In illa die stillabunf montes dulcedinem ... Por esto suspira ba y apetecía ver unos tiempos en que habíc1 de llegar a su ma yor compl emento la felicidad de los
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