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AUTENTICIDAD DEL SEl~MÓN 231 En el proceso de beatificación afirma el padre José de Leonisa de Se– villa que fray Diego aprovechaba para sus escritos hasta los fragmentos de pa.pel inútiles; lo que comprueba, porque <;:opió, para imprimirse , un s.ermón del siervo de Dios predicado en la c'iudád de Ecija a la Divina Das- , tóra, ·el cual tenía una parte escrita en pedacitos tan pequeños, que tuvo que esforzarse, hasta sentir mucha fatiga, para ponerlos en orden (1) . No debe f)asahe por alto la cuestión , que insinúa el testigo, afirmando que copiaba los papeles .del uso de-fray Diego. Luego, no los que envió al guardián, que irían en papel decente , como acostumbraba, y no en pedaci– tos inútiles, difíciles de recomponer. Esta circunstancia da una autentici– da~ particul.ar al sermón, porque resulta ser del borrador que hizo el após– t61Vpara el qme mandó al guardián de Ecija, El editor del discurso, por su parte, puso en la contraportada esta in– teresante nota·: «La escasez de escrito:3 sobre este nuevo título de Pastora en la San– tísima Virgen María y el deseo de algunos devotos de la Señora y afectos al ve1rn-ra ble padre Cádiz, que tanto predicó en su alabanza y trabajó en su culto hasta conseguir su rezo, concedido a su Religión en las provincias de España, han decidido al editor a publicar este 'discurso, único que se halló entre sus escritos, sin añadirle una letra de como se lee en el ori– gina l ». en la última hoja , sin paginar , añadió el mismo editor esta otra nota, que revela su decidido propósito de no interpolar cosa alguna que no es– tuviese en los originales de -fray Diego. «El punto de doctrina, que promete el exordio, no se halló por desgra– cia en el original y podrá suplirse por el que sobre el mismo lugar se lee en la obra predicable del ilustrísimo Cartagena y otros, que lo tratan con toda erudición y propiedad ».. Después de esa triple confesión débese concluir que el beato.Diego, no sólo es el autor del sermón publicado , sino también de todas sus par– tes, ideas y palabras, y que nadie tiene derecho a fingir apócrifamente con– jeturas contra la autenticidad del todo o de parte de sus fragmentos mien– tras. no tenga pruebas fidedignas, que tiren por tierra estos dos testi– monios. Más de un sig.lo ha pasado desde que se publicó el extenso croquis , de que venimos hablando , y aún hay que lamentar, como entonces, la es– casez de materias predicables SO'bre la Divina Pastora. Su devoción y cul:.. to, crecientes por horas, piden a gritos, que se escriba un tratado teoló– gico, en el cual se enfoquen y coordinen, metódicamente, las excelencias y prerrogativas de la Virgen María en to'rno a su singular pastorado sobre Dios, los áng·eles y los bienaventurados; los justos y pecadores de la tie– rra; los herejes y cismáticos y las almas del purgatorio: es decir, sobre ias tre~ Iglesias , y sobre los infieles y sobre toda la creación (1). ¡Qué hermosa teología mariana! Pero nada de esto tene1~1os , ni siquiera un novenario completo. 1. Si approffitava peí suoi scritti fino dei pezzi di carta inutuli, ed il testimonio copio per far stampare un sermone del servo di Dio predicato nella cittá di Ecija alla Divina Pasto– ra, il quale aveva una parte scritta in. pezzettini di carta di moJo che ebbe assai fatica per metterli in ordine. Summ., p. 272. - 2. Aunque el V. P. Isidoro escdbió sobre rodas es:as materias, SL!s obras son ljarísimas y su estilo y método no responden a lo que deseamos,

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