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LA DIVINA PASf011A Y EL Bto. Dlt!GO j. be t . con algunos religiosos de su comunidad, quiénes pedían licencia para en– trar, por tener que hacer presente cierto particular, en cuya vista se acor– dó conceder a dichos pad,;es la entrada; la que tuvo efecto , saliendo a la puerta varios capitulares a recibir a dicho reverendo padre y demás reli– giosos, haciéndoles el obsequio de polítiea que le es debida a su aHo ca– rácter. Y habiendo tomado asiento el reverendo padre guardián, después del caballero d~cano , y demás padres por su orden, manifestó el padre guardián una Carta de Hermandad, despachada por su reverendísimo (pa– dre) general, en 11'\ que se concede a este ayuntami'ento y sus individuos que son y fuesen en adelante , la participación de todas las gracias. indul– gencias y prerrogativas espirituales, que goza toda su Religión, en memo– ria y satisfaccio.n de lo que ha debido a este senado el reverendo padre fray Diego de Cádiz, que se halla predicando misión en esta c ud~d . «Acuerdo= La ciudad tributa muchas gracia's mi reverendísfmo padre general por hab;~rle merecido la Carta de Hermandad, que se ha manifes– tado, la que le facilita tantos bienes espirituales ; e igualmente se las da al reverendo padre guardián por la parte que ha tenido en conseguir esta decoración , que tanto dice por el bien espiritual de este ilustre ayunta– miento, el que·teniendo consideración ::1 la sabia y santa doctrina, que ha predicado y en la actualidad sigue predicando el mismo reverendo padre fray Diego de Cádiz, con aprovechamiento espiritual de este común, para satisfacerle en parte tan grande beneficio , le nombró por su Capitular De– cano Honorario, con v@to consultivo en casos de conciencia, -lo que con efecto admitió, aunque con alguna repugnancia por su mucha virtud y hu– mildad , ofreciendo ejercería su empleo en cuanto fuese compatible con su estado religioso; y habiendo la ciudad dado alguna muestra de su agra– decimiento por el favor recibido en la Carta de Hermandad con la Reli'gión capuchina , acuerda asistir en el convento de esta ciudad los días de señor san Francisco de Asís a la función solemne, que celebra en su convento la comunidad de padres capuchinos, y también que se le asista anualmente con los ochos ducados que disfruta cada capitular por razón de su empleo, y con las demás regalías y propinas , que correponden a cada capitular. Sáquese testimonio de este Acuerdo, el que se entregará al reverendo pa– dre guardián para su inteligencia » (1). Toélo esto sucedía en plena misión, y mientras tanto se desarrollaban otros acontecimientos dé interés y resonancia, que fray Diego comunicó al padre Alcover, diciéndole: «Lo que ocurre digno de avisar a usted rs que, habiendo predicado en Ecija. 1 un sermón de colocación de una imagen de nuestra Divina Pastora, me han pedido el sermón para imprimirlo, y habiéndome excusado, me estrechó el superior a que le formase el esqueleto y se lo remitiese para que él lo extendiese. Así lo he hecho, en la confianza de que es de un ta– lento muy sobresaliente y raro, y de que es condiscípulo en los estudios de la,:-R.,eJigión. No sé si me lo enviará antes de darlo a luz» (2). Este curio– sísimo y documentado esquema no fué entonces publicado por el aludido superior que era el padre Buenaventura de Cádiz , pero sí después en el 1817 entre sus obras póstumas. l. L. 2.º de decretos de la prov. de los capuchinos de Andalucía , después del f. 245. El acta está avalada por D. Ignacio Prieto de la FL1ente, escribano del rey n LJestro señor . - 2. Carta al P. Alcover, 9 de jLJnio de 1786.
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