BCCCAP00000000000000000000461
E11AY DIEGO, CAN'!'O I? DE LA DIVINA PASTOI?Á 22.3 gía, atribuirse con bastante probabilidad a fray Dieg·o , o inspirados por el gran influjo que despertaba su devoció'n. Son desde luego, contemporá– neos, pues el padre Fermín de Alcaraz que las trae, en su Ejercicio coti– diano de las ovejé/S de María, publicado en 18.33, advierte que son «según el uso de los padres capuchinos en sus misiones» (1). Pero la vez primera, que hallamos citados estos gozos. es en la Novena de la Divina Pastora del venerable padre Isidoro, editada en Cádiz a últimos del siglo XVIII , y no deben de ser anteriores, porque el sentido . de la última estrofa revela claramente el progreso de la devoción por España debido al apostolado de fray Dieg·o. Pongamos fin a este florilegio mariano bucólico del apóstol capuchi– no con unas inspiradas letrillas, invitaforio de la Divina Pastora a sus ovejas extraviadas, atribuido a la pluma de fray Diego (2). Véanse a con – tinuitción. INVITATOmo A misión os llama, errantes ovejas, vuestra tierna Madre, la Pastora excelsa. Divina Pastora , dulce amada prenda, dirige los pasos · de eslas tus ovejas. No crucen, Señora. errantes las selvas; del hambriento lobo no sean la presa. ¡Oh dulce Pastora, Madre la más tierna; libra a tu rebaño de enemigas fieras! Oye sus balidos, alivia sus penas; ábreles piadosa del redil las puertas. Mas ya arrepentidas y en llanto deshechas, buscan en tus brazos tu esperanza eterna. A misión os llama, errantes ovejas, vuestra tierna Madre la Pastora excelsa. . La ingenuidad y realismo de estos versos , se adentraban en lo más recóndito de los corazones, haciéndoles vibrar en senfü11ientos de amor y gratitud, de contrición y penitencia , traslucidos con lágTimas y sollozos. Jamás olvidaremos la fuerte imr.resión que nos causó la entrada del pue– blo sevillano en su espaciosa catedral , en procesión de penitencia , para dar principio a las misiones generales del año santo 19.33. l . O. c., p. 301. - 2. Así lo afirmaban muchos de nuestros viejos padres y algunos auto– rizados literatos; pero no hemos podido constatarlo, porque las hojas impresas son posteriores y casi siempre llevan la impronta: CoPLITAS QUE CANTABAN LOS PP. CAPUCHINOS EN sus MISIO– NES, sin autor, incluidas en ellas el ¡Ay de mí!, de Fr. Diego. Pero no hallamos dificultad en admitir la atribución, porque, la inspiración, estilo y manera convienen a las del apóstol, y de- ben ser ella s de sus últimos años o por lo menos escritas bajo su influencia , .
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz