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. Pl?AY DIEGO, CANTOR DE L 1 A DIVINA PAS1'ORA 215 Al unísono de estas letrillas sobre la infinita bondad del Buen Pastor componía otras sobre las misericordias y solicitud maternales de su dul– císima Pastora, la Virgen María. Del Convite amoroso, que resulta un cántico evocador del pastorado de Jesucristo y de su Santísima Madre so– bre las almas, son las siguientes coplillas tan plásticas y tan del gusto religioso del pueblo. Silbos de la Divina Pastora. ESTl?IBILLO Corderos amados, queridas ovejas. oid la misión que culpas destierra. Venid, venid todos, veréis las finezas q:1e en esta misión , mi amor os franquea. Con amor de madre · mi piedad inmensa busca compasiva la perdida oveja. Si andáis distraídos por erradas sendas, . Ja misión da voces por libraros de ellas. El lobo infernal busca la ovejuela, que de mí se aparta, para hacerla presa. Yo, cual fiel Pastora , la llamo a que vuelva y oiga la misión, porque no se pierda. A todos convido con entrañas tiernas, llenas de dulzura, llenas de cleniencia. Oíd la misión, porque os traigo en ella el pasto .mejor, que al alma sustenta. 1'1ira, grey amada', que es sensible pena el que desprecéis Pastora tan Buena. Venid, corderitos, ninguno os detenga, que vuest ra Pastora, gustosa os espera. ·, La astuta serpiente, cual fiera halagüeña, os muestra el camino, que al infierno lleva. Mi amor os conduce por seggra senda, que guí1:i: al aprisco de la gloria eterna. Incautos corderos, venid, daos prisa, que vuestra Pastora a nadie desecha. Pues de mis piedades hallará cualquiera, siempre que viniere, las puertas abiertas. La misión presente a mis ovejuelas mostrará el camino, para que a mí vuelvan. Vengan y hallarán gozo en sus tristezas, remedio en sus males, consuelo en sus penas. Corderos amados, queridas ovejas, oid la misión que culpas destierra.

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