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i'll?AYDiECO, CAN'l'ÓR DE LA b!VINA PAS'l'óRÁ divina , no pudo florecer en aquel ramo , que esquivaba y rehuía . Sin embar– go, de vez en vez no deja de centellear en su pluma el rayo de la inspira– ción , sobre todo en los epíg-ramas, cuando se burla de sí para hümillarse, o en sus saetas, que son dardos encendidos de caridad, que hieren al ,co– razón más férreo con -sus ayes y pensamientos y hasla con sus ci'! dencias y quiebras de ritmo y metro. Véase este ejemplo de Afectos y suspiros de un pecador arrepentido a jesús crucificado: ¡Ayde mí! ¡ Yo soy el que os ofendí, y sois Vos ei que pade[!éis mi Dios! Esa cruz, donde estáis mi Bien clavado , es mi luz, aunque el Sol está eclipsado: ¡Ay, dulce Amado, si muriera yo por Tí! .Té!n fuertes son los afectos, que en todos los órdenes produce esa ba– lada, que .bien puede ponerse junto a nuestra poesía de la edad de oro, porque la resiste sin menoscabo de su brillantez, sonoridad y valentía. Su gran dominiQ sobre la espinela era tan singular, que algunas de sus décimas pueden parangonarse con los sonetos de Lope de Vega y con el popularísimo, No me mueve, mi Dios, para quererte. Léanse sino las ,que siguen . El pecador a jesús: Mi Dios, no llegue a perderte de vista_a un desfü:rro eterno, porque no quiero el infierno si en él he de aborrecerte. No me horroriza la fuerte furia que allí ha de vengarte ni el fuego ·me hace rogarte; que con mucho gusto ardiera , si en el infierno pudiera tenér la gloria de amarte. · De modo os llego a querer, que si a mí me hicierais Dios, porque sólo fuerais Vos , lo dejara yo de ser. ¿Pues, cómo he de componer si me llego a condenar, estar en aquel lugar , dónde, ~in razón , osado ,. por haberme con denado os quisiera aniquilar (1)? El corazón más duro quédase prendido y atónito ante el vuelo de tan :– tp inspiración, la profundidad de sus conceptos y esa sublime osadía con que da riendas sueltas al incendio del dolor y del amor que rinde al a_lma pecadora a los pies de Jesucristo . Ciertamente que de aquellas otras dedicadas a la Divina Pastora no puede afirniárse lo mi'Smo , porque carecen de tal inspiración y galanura; pero, no sierido la razón particular de nuestro estudio la belleza y el valor literario, sino la piedad y el fervor religioso de las composiciones, en este 1, fa PECADOR A JESÚS y ¡~sús AL ~ECADOR, Má laga, imprenta de Casil arí, 1858,
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