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208 LA DI VINA PASTOl?A Y EL BTO. DIEGO J. DE C. sostén ·y su se¡rnra esperanza. Por es– to, des pués de su muerte pudo decir un orador: «¿Y có– mo no ·sería heroica esta virtud en un alma tan devota de María n't1es tra Se- t• · ñora , que es vida, dulzura y esperanza n u e s t r a , que es nuestra Madre , cui– dadosísima de apa– centa'r nuestras al– mas con los pa stos abundantes de I as d'ivirias misericor– dias depositadas en su mano para nues- ' j tro remedio? ¡Vál– game Dios, cuanta fué la devoción del padre Cádiz con Ma– ría San tí sima bajo esta idea, que es la que se significa en el título dulcísimo de Pastora! ¿Qui é n podrá explicar la REPRODUCCIÓN DE LA ESTAMPA QUE DIÓ FRAY DIEGO AL SR, CARDERA Y BERDEJO, PUESTA EN SU ESTANDARTE A MANERA DEL DE LOS CAPUCHINOS, dulzura de su corazón al invocar a María; al predicar las glorias de María ; al promover el culto de María; al solicitar la festividad de María y al com– poner su Oficio bajo el títul o de Pastora?» (1) . Y no se satisfacía con llevarla sólo consigo y que visitase los pueblos de su evangelización; quería mucho más; ansiaba que en cada corazón , en cada iglesia , en cada pueblo hallase la Divina Pastora una ovejita y una grey que apacentar. Con este fin fueron innumerables , como después se verá, las imágenes que por sí o por su influencia se entronizaron en los templos y en los hogares hasta en los más pobres y humildes. El padre Anto nino de Arda les, a es te respecto , nos ha dejado una noticia, poco conocida, que no conviene pasar por alto. Hablando de la devoción de fray Diego a la Beatísima Trinidad, dice: «La bendecía, la elo– giaba, la ensalzabá y juntamente a Maria Santísima, concluyendo y empe– zando sus sermones con sus dulces alabanzas y dejando en los pueblos establecida esta devoción con hermosas imágenes o pinturas , ya de la Tri– nidad y ya de la Pastora , que en sitios públicos hacía, por sus ruegos, fue– sen colocadas con la mayor decencia» (2). De modo que es un hecho histó - l, Ü RACIÓN FÚNEBRE del Dr. Sáenz, en Córdoba, p. 17, - 2. O, f. e,, pp. 32 y s,

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