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CAPITULO XXII Estandarte misional de los capuchinos - Estandartes usados por fray Diego - Primero, el de Ubrique - El segundo, regalo de sor Catalina ,A.,uñón - El tercero, ~1 de don Diego Melgarejo - El cuar– to, el del marqués de Valdecarsana - El quinto, que presidió su muerte ___: El estan"darte fué su compañero inseparable - La Divi– na Pastora, esperadza de su apostolado - Difundía su devoción de muchos modos y repartiendo sus imágenes. / Aunque los estandartes de las Hermandades suelen ir ornamentados de ricos terciopelos ,. recamos de oro y vara les de plata; el estandarte mi– sional de los capuchinos, en cambio, era sumamente senci llo, sin adita– mento de telas ni adornos. Consistía en el lienzo de la Divina Pastora, como de un metro de alto y llevaba sólo un friso de madera en la parte superior y en la inferior; el varal con su cruz era de leño y dividido en tro– zos con dispositivo para el enchufe (1). Para transportarlo, bastábale al misione,ro descomponer el varal, enrollar la pintura a modo de cilindro, metiéndolo todo en una funda de tela o en una caja cilíndrica de mader.a, dividida en dos partes: una hacía de recipiente y la otra, de tapa, unidas por visagras y aldabillas. Así en sus largas caminatas le era tan fácil su conducción, como recomponerlo rápidamente al encontrarse con las mu– chedumbres en los campos y en las entradas de las poblaciones. ., 1 Esta manera de embalar el lienzo y el continuo viajar del gran apóstol de España producían el natural deterioro a la pintura, que muy pronto se grieteaba, de5cascarillándose después y presentando un aspecto desa– gradable. Ya en cierta ocásión alude fray Diego a estos inconvenientes y contes– tando al padre Euse,!)Jo, dice: «Recibo la muy apreciable de vuestra caridad, que me entrega su relomendado y con ella la Divina Pastora, que le agra– dezco mucho y cuidaré no se maltrate más de lo que ya está, como vuestra caridad me lo encarga» (2). 1. El estandarte dekv~nerable padre Esteban de Adoain tiene la singularidad de que los frisos son dós medios cilindros huecos, que además sirven de estuche al lienzo enrollado. - 2. Carta del 2~ de marzo de 1788.-Las citas de las cartas de fray Diego al P. Euseb'io de Se– villa están tomadas de nuestros apuntes anteriores a la publicación de este epistolario.

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