BCCCAP00000000000000000000461
202 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J, DE C , nidades no sólo de religiosas, sino también de. religiosos, fué mucho lo que en aquella noche se hizo de oraciones , ejercicios, etc., para aplacar a Dios. Los seglares llorosos y confusos , unos se fueron al Calvario , otros a sus casas , todos asustados. Se hicieron innumerables promesas , roga – tivas, confesiones generales, que aún siguen y seguirán, porque no se puede dar abasto a tanto , (1). · Terrible escena fué la de aquel gesto del enviado de DJos, marchán– dose repentinamente con la Divina Pastora. Hizo algo aSí como lo que manda ~l evangelio a los predicadores cuando no son oidos: sacudir hasta el polvo de sus andalias y huir, como lo hicieron Pablo y Bernabé. Má– laga conmovida en sus entrañas, sufrió momentos de consternación. y al creerse, como señal de castigo y reprobación, abandonada del apóstol y de la Santísima Virgen, reconoció sus errores , entregándose a la peni – tencia . Consolado fray Diego , continúa la misión, cos:echando numerosísi– mas conversiones , que premió la Reina del cielo , evitando un día de luto a Málaga en la tarde en que el capitán general , con diabólico impulso, quiso atropellar a la muchedumbre, cuando oía embelesad;;i al santo capuchino. Si los frutos de esta misión hubieran sido perm¡rnentes y los malague– ños no hubiesen r eincidido en sus infidelidades y abominaciones , la perla del Mediterráneo no hubiese sido el blanco de la ira-de Dios: primero. con el cólera al final del siglo XVIII; y después, con los incendios y matanzas criminales, que en el sexenio de la república marxista sufrió hasta ser la ciudad más cruelmente martirizada de España. l. Carta, 12 de marzo de 1779. ./
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz