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196 LA DIVINA PASfORA Y EL. BTO. DIEGO J. DE C. crisol, sufrirá largos y grandes trabaios, dolientes enfermedades, y sobre ellas las borrascas huracanadas de las persecuciones y calumnias , hasta ver delatada su purísima doctrina al tribunal de la Inquisición, de cuyo ata– que no podrá defenderse, porque se acentuarán la fiebre y sus dolencias, arrebatándole tan horrible pena su preciosa vida. Este fué el premio que la Divina ;Jastora concedió en este mundo a su apóstol, para su consuelo y fortaleza, y para prolongar los días de su evan– gelización, pues sabido es que los males de fray Diego sólo dimitían en la ciudad del Tajo . Vuelto el siervo de Dios cargado de laureles y bendiciones a Ubrique, muy pronto plugo a la celestial Dasto~a hacer ostentación de su gran poder y misericordia, obrando un milagro por mediación de su apóstol. Visitó a éste una cuñada suya, pera manifestarle que pronto daría a luz y que en los seis partos anteriores no pudieron recibir sus hijos el agua bautismal por haber nacido muertos . La pena de la madre era inmensa, y llorosa le pedía nada menos que un milagro. Lo que ocurrió lo tomaremos , traducido del proceso de su beatificadón. El testig·o es sor María de las Nieves de santa Teresa Caamaño, retig·iosa carmelita y sobrina de fray Diego, la que bajo juramento dijo: . «La madre de la que testifica hab¡a tenido ya ocho hijos , de los cuales seis nacieron muertos, sin poder recibir el santo bautismo, y que manifes– tó al siervo de Dios, cuando ya estaba en cinta en los últimos meses del noveno hijo, que había pedido al Señor que la criatura, que esperaba, pu– diese recibir el ag·ua del sacramento , ~· le respondió el padre que se enco– mendase a la Divina Pastora y que no sólo nacería viva la criatura reci– biendo el bautismo, sino que además viviría algún tiempo, y que le avisara inmediatamente después del parto , el cual se verificó en una madrugada en que sintió los dolores , cesando estos, y como le había prevenido el siervo de Dios, dió a luz , sin dolor, a la una je la mañana . Y que el padre de la ponente , viendo la hora que era, no qt.1iso ir a capuchinos hasta después de las dos horas de vísperas, y se encontró en el claustro con el siervo de Dios, el cual , en cuanto lo vió, sin mediar palabra, le dijo: - ¿ Cómo has fardado en venir a avisarme desde la hora en que ocurrió el parlo?-Así no tuvo que decirle nada, y en seguide se vino el padre a la casa y bautizó al niño, que vivió después más de dos años; y todo esto consta a la que testifica, porque estaba presente, viv ie:i do entonces con sus padres » (1). Hechos como éste, en que se asociaba el milagro con la profecía, eran frecuentísimos en la vida de fray Dieg·o, y hablan muy alto de la fe y con– fianza que tenía en el gTan poder de l:1 Protectora de sus misiones para remediar todas las necesidades de sus prójimos, como en el caso referido remedió las de sus propios hermanos y la de un sobrinito, que se salvó por la Divina Pastora. l. SuMM., p. 333. ·

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