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194 LA DIVINA P.-\STOll -\ Y El . BTO. Dlt:OO J. IJI:: C. RONDA-IGLESIA DE SANTA CECILIA CON SU GRA·: IOSA PORTADA CAMPA NARIO,~~HTAD OJIVAL MITAD RENACIMIENTO. EN LA PRIMERA LÍNEA LA 'f-UENTE DE LOS OCHO CAÑOS. Virgen , privándonos de su historia, m□ y interesante, porque estando em– plazada la parroquia en el típico barri c de la vertiente del Tajo , casi fuera de la urbe, y siendo sus vecinos asaz bulliciosos y jaraneros, contribuían a que los hermanos celebrasen con solemnes fiestas y procesión la nove- na de su titular y Patrona. La imagen e:-a mu y hermosa y parecida en todo · _, a ·1a de santa Marina de Sevilla. No se sabe el paradero de los autógrafos de esta novena , que cierta– mente escribió el joven capuchino , como solía hacerlo aun de una sencilla plática. Es un dolor, porque no podemos paladear los acentos apostólicos de esta predicación, que debió ser muy movida y de profundos conceptos . Desde que fray Diego, a sus trece c. ños, fué rechazado de Ronda por in.hábil para los estudios, es ahora cuando vuelve a ella por primera vez, y va de capuchino, aureolado de ciencia y virtudes, henchido de g-Ioria por la fama de sus milag-ro·s y siendo el bla1co de las esperanzas de su siglo. Lo trae la Divina Pastora no sólo para cue sea el vocero de sus misericor– dii'is y santifique aquel aprisco rondeño, sino además , para pr.emiarle sus servicios y méritos, dándole su primer director, el padre Fernández, para que lo guíe y apaciente, y proporcionarle también un asilo aco·gedor, que será para él lo que la Porciúncula para '21 patriarca de Asís . · En efecto, hospedábase el siervo de Dios, como los demás capuchi – nos, en la casa de nuestro síndico , de pocas habitaciones y de fácil acce- · so. La simpatía personal de fray Diego, el olor de sus virtudes, el ansia de · verle o conseguir un milagro y aquella Extraordinaria moción <;le la no.vena hicieron que las visitas se sucediesen una tras otra, de día y de noche , sin dejarle tiempo para sus oraciones y estudios y ni aun para su breve des– canso. Esto movió a don Manuel Moreno y Tabares, regid.ar de Ronda, y a su mujer, doña Teresa de Rivera , a ofrecerle su. amplia casa , sita en el .

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