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19Ó LA DIVÍNA PASTORA y BL BTO. DÍEGO J. DE é. dimiento o que se preparaba para practicarlo. Ningún p.unto tan propicio pa– ra ello como el de la villa de Ubrique, donde moraba habitualmente y donde por seis años fué el predicador de plaza, publicando todos los días festi– vos las grandezas del divino pastorado de la Madre de Dios. Por esto creemos firmemente que la Hermandad de la Pastora, que existió en Ubri– que, es fundación de fray Diego, bien como fruto de la cuaresma o de su ministerio de predicador de plaza. ¡Lástima de que no se recogieran las primicias de este apostolado, henchidas del frescor y lozanía de sus años juveniles! ..____ Pero no sólo de esta forma , sino de otras muchas se ingeniaba fray Diego para fomentar y difundir automáticamente la devoción y el nombre de la Divina Pastora. Gustábale mucho administrar el santo bautismo, porque este sacra– mento hace a las almas místicas ovejas del rebZiño de Cristo , y procuraba, siempre que podía, que el neófito, fuese varón o hembra , llevara el nombre de la Pastora Divina. Dicho se está que, con esta práctica, ese nombre ben- dito se repetía sin cesar en el seno de las familias, haciéndose popular y " aumentándose el número de sus devotos (1). Hechas estas explicaciones, volvamos los ojos a fray Diego y lo ha– llaremos turbadísimo y apenado, porque no sabe qué responder a su pa– dre provincial que le ordena ir a Ceuta para predicar una misión en la cua– resma del 1773. Esta plaza era un foco de corrupción y un remedo de las modas de la corte, producto de su contacto con la morería y de los man– dos militares, en aquellos años tan minados por la impiedad y el )ibertinaje. La empresa resultaba muy difícil y arriesg·ada y creyóse el siervo de Dios incapacitado para ella. Su remedio fué la oración. Postrado en las altas horas de la noche ante su Divina Majestad, junto al Sagrario, no ce– saba de repetirle humildemente: «¿Quién soy yo para ir en tu nombre a libertar de las culpas a tantos esclavos de Satanás? Destina , Señor, a otro de tantos como tenéis en vuestra Iglesia, llenos de los dones que a mí me faltan » (2). Y tú, Madre mía, sé mi protectora en estos instantes de confu– sión, preséntame ante tu Divino Hijo para que me robustezca y haga de mi el pregonero de su misericordia. «El Señor lo oyó-dice el padre Serafín de Ardales-; porque estando en esta súplica siente una extraña conmoción en su interior, y al mismo tiempo un gran ruic:Io ocupa el ámbito del templo, hace temblar no sólo a dos sacerdotes que, habiéndolo así dispuesto el Señor, oraban en el coro , sino que despierta a varios de los que dormían en sus celdas . Fray Diego se atemoriza, cubre su cabeza con el extremo del manto, se postra en tierra; los que le observaban en el coro, oyen confabular·, mas nada entienden ni 1. En el archivo del Museo de la Divina Pastora de Sevilla hay algunas copias de parti– das, como esta: , En la villa de Ubrique en 13 días del mes de abril de 1772 años. Yo fray Diego José de Cádiz, misionero apostólico, religioso capuchino, conventual en el de e¡¡ta dicha villa, DE ucrncrA PAROCHI BAPTICÉ a Mariano de la Pastora, José León, hijo legítimo de Fran– ci~co Morales Hidalgo y de Juana Melgar, su mujer... • L 22 de baut., f. 74. Y en el 95, con fecha 30 de septiembre de 1772 se inscribe de la misma forma la de María Pastora Josefa Da– rrílana, hija legítima de Alonso Ruiz Yuste y de Ana M.ª Romero. - 2. P. Luis Antonio, VERDADERO RETRATO, p. 440.

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