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!-le~MANDAD be LA DIVINA PASÓRA Dl:l UBRIQUE 189 «La cuaresma si– guiente, dice a su director, la tuve en Ubrique; en ella, con licencia del prelado y asociado de otro religioso, condiscí– pulo mío, y que sigue el ministerio de las misiones, dispuse convidar a los po– bres para darles de comer el doming·o de .pan y peces, porque había muchas nece– sidades en ellos. Para ello junté bas– tante pan y semillas y, dispuesto todo, prediqué el sermón, EXPLANADA DEL CONVENTO DE CAPUCH!NOS DE UBRIQUE, TESTIGO OH MILAGRO DE LA MULTIPLICACIÓN DEL PAN VERIFICADO POR ME– DIACIÓN DE FR. DIEGO. que fué de la limosna y, concluido, los cité para el convento. Vinieron no sólo los pobres, sino también todo el vecindario y muchos de los pueblos inmediatos; repartióse lo prevenido, y en una porción del pan partido noté, por algunos días, que, sobre lo que se dió de él el primero, se seg·uía dando los siguientes, y parecía no disminuirse en cosa algw1a, hasta que cansados de dar tiramos a acabarlo, como así sucedió. De éste y demás pan se repartió por muchos pueblos para los enfermos, siendo, creo; re– medio para bastantes, y aún sé que alguno (que aún se g·uarda por cierto religioso nuestro) se mantiene incorrupto, habiendo pasado siete o ,nás años » (1). De este modo tan ingenuo y sencillo, sin darle mayor importancia, na– rra fray Diego uno de los más portentosos milagros de la taumaturgia cris– tiana. Con motivo de esta cuaresma ocúrrese la pregunta de si fray Diego fundó en Ubrique alguna Hermandad de la Divina Pastora. A lo que puede contesrarse que en nuestra iglesia no lo hizo ciertamente, porque lo nda– ban las leyes de la Orden, para que los religiosos conservasen el espíritu de retiro y la abstracción de criaturas. Pero, en cambio, puede afirmarse con toda probabilidad que la erig·ió en la iglesia parroquial ele la villa (2). Consta , desde luego, por la tradición que existió una Hermandad de la Divina Pa~tora en la citada parroquia, aunque \;Jasta ahora se descono– cen la fecha de su fundación y el contenido de la Regla. Amparan y confir– man a nuestra presunción el celo y eficacia con que se producía el jo – ven apóstol para honrar a su Madre, la Divina Pastora, y extender su devoción y cultos. como también el conocimiento y experiencia que reveló tener sobre estos asuntos en la fundación de la Hermandad de Estepona. Aquella rapidez y facilidad con que procedió, orillando todos lo~ obstácu– los y rea1izando su obra, es signo de que ya había practicado este proce- (1) CARTA AL P. FRANcrsco J. GoNZÁLEZ, 13 d e septiembre de 1779. .,,- 2. CRóNIE'.A OFICIAL DEL CONGRESO MARIANO HISPANO-AMERICANO DE SEVILLA, p. 815. -
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