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ADIOIONES A LA Pl1IMITIV,A REGLA PARA LA HERMANDAD DE BSTBPONA 185 Ileguémonos con confianza al trono de la gracia, nuestra Madre y Señora, para que nos alcance de nuestro Dios el aumento y la perseverancia en la gracia en que estamos, dándonos su maternal bendición, que sea la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a quien sea gloria y alabanza por los siglos de los siglos. Amén. «Fórmula para el modo de recibirse los hermanos.-Duesto de rodi– llas delante del altar el pretendiente, le dirá el vicemayoral u otro sacercjo– te por él señalado: - «¿Quiere usted servir a Dios y a su Santísima Madre, entrando en esta santa Hermandad?-Contestará el pretendiente: Que sí. -•¿Quiere usted voluntariamente sujetarse a guardar con puntualidad su Regla y Constituciones, no obstante, que ni a culpa mortal ni venial le obligan?-Responderá: Sí, señor: - «¿Promete usted sujetarse y obedecer a los superiores de la Her– mandad en cuanto pertenece al buen gobierno de ella, y al cumplimiento de sus leyes y estatutos?-Responderá: Sí, señor. -«¿Ofrece usted mirar siempre por el bien de la Hermandad y por el mayor culto de nuestra dulcísima Dastora?-Responderá: Sí, señor. - «¿Cree usted firmemente todos los artículos, misterios, verdades y sacramentos de nuestra santa fe católica como los propone y enseña la santa Madre Iglesia romana; y está pronto a derramar su sangre y dar sú vida en su defensa, siempre que fuese necesario?-Responderá: Sí, señor. «Ahora dirá el pretendiente el Creo, todo entero, y acabado, prosegui– rá y hará la siguiente promesa: « Yo el hermano, N., hago protesta, delante de Dios, Trino ·y Uno, de creer, confesar y defender que María Santísima nuestra rfulcísima Pas– tora fué concebida en gracia, sin mancha de culpa original, en el primer instante de su ser físico y real, para cuya defensa ofrezco 'llii hacienda y bienes habidos y por haber, y, si fuese necesario, también mi ·vida; cre– yendo asímismo firmemente que es verdadera Madre de nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; y que fué virgen antes del pario, en el parto, después del parto y siempre virgen. «Hecho esto, el vicemayoral le exhortará brevemente al cumplimiento de lo que ofrece, avisándole que en bald.e lo dice, si después no lo hace; y que no ganará las gracias e indulgencias de la Hermandad ni fo mirará como hijo y oveja de su místico Rebaño la Divina Pastora, si no vive conforme a lo que estas Constituciones le ordenan, no obstante que en nada obli– gan, sino en cuanto la ley de Dios y la santa Madre Iglesia en sus manda– mientos le mandan. Después lo abrazará en señal de unión y fraternidad, y si hubiese más hermanos harán igualmente lo mismo » (1). Cuando se acaba de leer este apostólico y trascendental documento, cuyo fondo nos eleva insensiblemente a la vida más ascética y hasta a la cumbre de la perfección, pudiera preguntarse: ¿Por qué causas o motivos añadió fray Diego estos capítulos a la Regla de la primitiva Hermandad? 1. Fray Diego pone después las preces para las elecciones: Himno VEN!, CREATOR, su an– tífona y _verso, los de la Inmaculada, de san Miguel, y de san Juan Evangelista con ·sus ora– ciones y la de AcnoNES ET ELECTIONES NOSTRAS, terminándose con el « Te Deum» sus versos y oraciór..
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