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ADié ióNES A LA Pl~ÍMITIVA RBÓLA PÁRA .LA ÍiERMANRAD DE BSTEPONA .179 ' :· . .. , . . da vez que dé el -reloj la -hora, saludemos a. .nuestrc1 Santísima Reina, re– zándole un Ave María, gloriada, pidiéndole nos favorezca en ella, para no pecar, pues no sabemos si será la última de nuestra vida. «CAPÍTULO 4. 0 -Prosíguese el mismo asunto, -Para ·lograr i11ejot los individuos de este místico Rebaño la protección y asistencia de nuestra Santísima Pastora , deben acomodarse a las condiciones · de corderos. Es propio de estos animalillos la mansedumbre, que entre todos los demás brutos los hace más recomendables y gratos; por lo que cuiden los herma– nos de manifeslarse con sus prójimos y en todas sus acciones mansos y humildes de corazón, evitando toda discordla , porfía y contienda, huyen;– do toda ocasión de enojo , no dándose por sentidos de los agravios, sino sufriendo con paciencia las injurias, que les hicieren las criaturas, para imitar así al manso y Divino Cordero Jesucristo nuestro Señor que, sien– do injuriado con oprobios, improperios , maldiciones, deshonrado con fal– sos testimonios a voz de pregonero, y maltratado de obra, hasta dar su vida con muerte cruel e ignominiosa, ni abrió su boca para quejarse, ni menos se dió por ofendido pidiendo justicia contra los que así lo maltra– taban . Tengan presente los hermanos este vivo ejemplar, y adviertan que por él hemos de ser todos examinados y juzgados en el día d<' la cuenta. Por lanío, para evitar todo peligro y manifestar con las obras, que es pro– pia de nosotros esta admirable virtud, tan recomendada de nuestro amabi– lísimo Jesús, querernos y ordenamos que los hermanos de este místico Re– baño no usen en manera alguna ni traigan consigo armas prohibidas, co– mo cuchillos, rejones o armas de fuego, de día ni de noche; ni menos en– tren con ellas en la iglesia , y quien lo contrario hiciere, si fuese en el tiem– po de los tres meses de su aprobación, se le reprenderá con caridad su defecto, y el tiempo hasta allí pasado se tendrá por nulo, y así volverá a principiar su temporada, como si aquel día fuera el primero. Si fuese ya hermano recibido, lo multamos en dar una limosna cualquiera a la Her– mandad y en pedir un día para el hospital. Esto no se entiende cuando van al campo o de viaje, pues entonces bien podrán usarlas, no siendo de las prohibidas por el rey nuestro señor. Teman mucho los herhianos de faltar a esta Constitución y acuérdense de la agria reprensión, que dió Cristo nuestro Señor a san Pedro, porque ll evaba espada consigo y se valió de ella para defender a su Divino Maestro, quien entre otras cosas le dijo: Que el que con espada mala, con espada morirá. «Todos los hermanos hagan profesión de esta virtud, amándo:se lo:s unos a los otros con caridad verdadera , como que este es el principal pre– cepto de nuestra ley , y el que más nos encarga en su evangelio el Divino Redentor; suplan unos los defectos de los otros, sobrellevándose entre sí con caridad y disimulando las fallas del prójimo. Y para que no se qi.:ede esto en solas las palabras, sino que acreditemos con las obras lo que te– nemos en el corazón, queremos y establecemos que cuando algún herma– no cayese enfermo, los demás procuren visitarlo, y hacer con él lo que quisiera que en tales casos se ejecutase con ellos. Fuera de esto, ordena– mos que , al punto que se teng·a noticia, que algún hermano por lo grave de su accident'e ha recibido el Santísimo Viático, el vicemayoral señale dos hermanos, que en nombre de toda la Hermandad vayan a verlo y sa– ber si de algo necesita; y si así fuese, luego se le socorra de los fondos de la Hermandad o a lo menos se le pida una limosna, señalando hermano
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