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CAPITULO XVI Dedicatoria del discurso fúnebre del venerable padre Miguel de Benaoc1z - Parte primera, sobre la gratitud de fray Diego a la Divina Pastora. - Parte segunda, sobre la incredulidad de su si– glo - Paralelo entre la dedicatoria del venerable padre Isidoro y la de fray Diego José de Cádiz. Debiéndose dar la oración fúnebre a la estampa (1 ), parece que con intención premeditada soslayó en el discurso la parte singular referente a la Divina Pastora, pára explayarse de lleno en la hermosa dedicatoria que le puso al frente. Así lo quiso Dios para que se manifestaran al público los sentimientos e ideales de fray Diego hacia tan dulce advocación , que heredaba del venerable padre Isidoro, como la 'más preciosa prerrogativa de la Orden capuchina , para izarla como bandera de combate contra la im– piedad y la revolución moderna, para hundir al jansenismo que minaba los cimientos de España , para formarle un místico redil de almas santísimas, para ser, en fin, su segundo após tol, engrandeciéndola con culto de mayor jerarquía. Esta dedicatoria es el preludio, o mejor dicho, el bando de la misión divina que ha recibido ,' y el agudo eco del clarín que anuncia la hora del combate contra la irreligión y la impiedad. En dos partes puede dividirse esta pieza literaria: En la primera, con estilo enfático y voces: encendidas abre las válvulas de su corazón, con el ímpetu del volcán que rompe la cumbre de las montañas, para dar sali– da al fuGgo de piedad, amor y gratitud que siente, con lírico arrobamiento , por su celestial Madre y Pastora. Fuera de los actos de contrición, jamás fray Diego se expresará en 1. No se hizo, -sin embargo, hasta Jespués de su muerte, en el 1823.

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