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FI? . D11::GO PRE DI CADOI? DE PLAZA EN EL l'IOSARIO DE LA DIVINA PAST ORA 159 UBRIQUE: PLAZA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, CON EL RETABLO DEL MISTERIO, PUESTO POR FR. DIEGO, DONDE PREDICÓ MUCHAS VECES SOBRE EL PASTORADO DE LA VIRGEN MARÍA. ritu cristiano. Para este fi n le .entregó un · estandarte de la Divina Pastora, que fué para fray Diego el mejor r egalo que pudo hacerle. Véase lo que a este propósito dice el padre Luis Antonio de Sevilla: «No por resolución suya; sino por dictamen y mandato de su lector, el padre fray Francisco José de Cádiz, que fué de guardián a aquel con– vento, empezó su discípulo fray Dieg·o a ejercitárse en la predicación. Man– dóle que en los domingos y otras fiestas saliese con el Rosario de la Divi– na Pastora y predicase unas pláticas al pueblo; lo que ejecutaba , aunque gustosísimo, con grande encogimi ento y mi edo, nacido del concepto en que estaba de su ig·norancia . En és ta s, que casi siempre eran, a .los principios , in strucciones doctrinales, catequísticas, en que des pués fué tan singular cual veremos, si aquellos sencillos y rústicos oyentes sentían devoción y compunción muy particular, los hombres instruidos, los sacerdotes y reli– giosos, y en especial su lector , que observaba el método , orden , substan– cia, afluencia, solidez y fervor, se preguntaban unos a otros con frecuen– cia: Quis putas puer iste erit? ¿Qué no se debe esperar de este joven predicador? Será excelente, concluían» (1). Y lo fué ciertamente. Pero si escrutamos un ,poco los planes de Dios, veremos que esa misión que se le ha dado , local y en pequeño , aunque pe– nosa y arriesgada, que perdura por más de tres años, no es ni más ni me– nos que un ensayo 9 entrenamiento de la otra gran misión, para la que el S eñor le deparaba por todo el ámbito nacional, ante los grandes del tmm~ l. Verdadero retrato.. . del venerable padre fray Diego José de Cádiz... p. ·68.
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