BCCCAP00000000000000000000461

CAPITULO XIV Normas de vida del nuevo apóstol. Dios escribe con renglones torcidos; esa marcha de fray Diego , como un semi castigo , desplazándolo de la bulliciosa ciudad gaditana , para que more en el pobrísimo y retirado convento de Ubrique, es ordenada por Dios para sus altos fines , como lo fué la del Bautista y la del mismo Jesu– cristo al desierto, antes que comenzaran su vida pública. Aquí mejor que en otra parte es donde fray Diego pondrá en práctica aquél rígido método de vida , que acaba de escribir para su gobierno espi– ritual , cuyo conocimiento, aunque sea en síntesis, agradará a los lectores y les pondrá al descubierto el grado de santidad que había alcanzado bajo la dirección del padre Benaocaz. Comienza así: · ~Lo primero , alma, que has de poner en tu pensamiento y en la ejecu– ción, es la práctica de aquel consejo del Salvador: Si quis vult post me venire, abnegel semeptisum , et tolla! crucem suam et sequalur me. Esta negación ha de ser total y perfecta, de modo que solo Dios viva en tu alma; te has de negar a tus pasiones de tal manera que parezcas otro del que eras. Para lograr esta mutación has de desechar y arrancar de tí todo afec– to a criaturas , singularmente a aquellas que más te impiden el caminar a Dios y son las que tú no ignoras ... «Esta negación es, alma, tan necesaria, que sin ella no puedes ser discípulo de Cristo. Oyéselo al mismo Señor: Nisi quis renuntiáveril om– nibus quae póssidct, non p'otest meus esse discípulus. «Por esto te manda el mismo Señor que lo aborrezcas todo, hasta tu misma alma, Adhuc autem et iinimam taam... Qui odií ánimam suam in hoc mundo, in vilam aeternam custodit eam. ¡Mira, alma mía, qué dicha! Por el corto trabajo de la negación de tu querer y de tu propio aborreci– miento, por el corlo tiempo de esta vida, un premio tan grande, como vivir eternamente ... «Hecho esto, debes tomar tu cruz, que son las obligaciones de tu esta– do y la mortificación de la carne , para seguir a Cri sto tu Redentor, cum– pliendo exactísimamente con las leyes que prescriben tu Regla y Constitu– ciones, sin discrepar de ellas un punto, ni faltar ni en un ápice ...

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz