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116 LA ORDEN CAPUCHINA 28. - Ludovico en adelante se empeñó en dificultar la obra que tantos desvelos le había costado y en cuya edifi– cación tantos méritos había adquirido. El momento era propicio y sus intrigas cundieron en algunos círculos de la oposición. Fué preciso volver a ce– lebrar Capítulo, esta vez presidido por el Cardenal Domin– go de Cupis. Esta convocación fué hecha en Set. de 1536. En verdad que no deja de sorpr,endernos esta segunda convocación, siendo así que la anterior había sido perfectamente legal y válida la elección. 29. - De común acuerdo fueron confirmados los mis– mos superiores y rechazadas las proposiciones del P. Lu– dovico, a quien se admitió en el gremio de los capitulares. Al no sujetarse a la obediencia de los nuevos superiores, fué expulsado de la Orden, según el mandato de Pablo III (10 Oct. 1536); lamentable caída, provocada por su ciega ambición. Los cronistas no están acordes acerca de lo que fué de él en lo sucesivo (1) . F. - ]LUSTRE DEFENSORA. 30. - En los momentos difíciles por los que atravesó la Reforma con la rebeldía de Ludovico, Victoria Colonna fué la defensora de los Capuchinos, desvirtuando las ca– lumnias que contra ellos se levantaban y desbaratando los planes y maquinaciones que se urdían para hacerles caer en desgracia de. los grandes. (1) En 1552 Eusebio de Ancona envió al P. Bernardino de Col• petrazzo (1514-1594) ofreciendo a Ludovico el retorno a la Orden, lo que hizo gozoso; pero el Cardenal Protector Rodolfo de Carpi, por causas que desconocemos, ordenó que fuera alejado nuevamente de la misma. Parece que murió entre los Camaldulenses, ignorándose el año.

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