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110 LA ORDEN CAPUCHINA que no sería digno q11e itn tal proceso fuese tratado por el mismo Papa''. Jerónimo Auditor. (Arch. seer. pont. Arm. 40, vol. 47, n. 243) . 10. - Algo por lo menos se alcanzó con esta ponde– rada observación y ello fué que el Breve se dirigiera al Cardenal Protector para su ejecución. Fué publicado el 15 de Abril de 1534 y comienza así: 11 Pastoralís officii ci1ra" (I). Su contenido se reduce a cuanto sigue: todos los Capu– chinos en el plazo de 15 días deberán volver a la antigua obediencia, y cada uno al convento de donde salió. 11. - La Congregación de los frailes de la vida ere– mítica parecía tocar a su fin. Ignórase cuanto sucedió a raíz de ese decreto de supresión, pues las crónicas son con– fusas e inciertas a este respecto. Lo cierto es que el 25 de Abril, los 30 religiosos capu– chinos que moraban en Roma, debieron abandonar la Ciu– dad Eterna. Precedidos de la Cruz procesional, de dos en dos y sin otro ajuar que su Breviario, se dirigieron a San Lorenzo Extramuros. Allí fueron recibidos 11 benigne" por los canónigos lateranenses. 12. - El pueblo romano amaba demasiado a los sim– páticos frailes de Santa Eufemia para que impasible los viera partir. "El destierro de aquellos beneméritos religio– sos promovió una verdadera tempestad de protestas en el . pueblo, el cual los tenía en muy alta estima, especialmente por la generosa asistencia prestada a los enfermos", (Pas– tor, Vol. X, pág. 366). 13. - El famoso ermitaño Brandano, recorría las ca– lles de la ciudad, como otrora lo hiciera en vísperas del ( 1) Este Breve no aparece en el B11llarimn, por haber cambiado, si no la sustancia, por lo menos la forma del mismo. Se le puede hallar en: P. E. d' Alen(;on, o. c. pág. 116 ss.

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