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(BILDAO) 169 Sr. Iltnw. : Después de haber escrito ésta llegó a mi noticia el .auto que dió el Sr. Provisor, y en orden a la causal queda porque celebraren los Oficios Divinos y han puesto campana y Sacrarnent,o sin las licencias necesarias. Dígole a V. I. que se consultó sobre este asunto a nuestro M. R. P. Pablo de Colindres, y ha respondido .que en Señorío de Vizcaya 110 son necesarias más licencias que la •del Sr. Obispo y del Señorío y de aquella República que nos llama porque el Señorío no se gobierna por las leyes ele Castilla, por cuan– to tiene leyes y fueros particulares. También se consultó al señor D. Diego Sierra, y así ningún Convento de los que hay en el Seño– río de Vizcaya tiene más licencias que las que llevo dichas, y un P. Carmelita que había sido Prior en un Convento del Señorío me ,dijo que quisieron pasar una por el Consejo y les han respondido que no era necesarib licencia del ·Consej'O ni de las ciudades que tienen voto en Cortes, porque el Capítulo de Millones sólo se esta– bleció para los reinos y no para el Señorío ele Vizcaya, que no ad– miten más leyes que los fueros que. tienen, como V. I. sabe mejor que yo, y dado el caso que fuera necesaria debe preceder siempre la licencia del Sr. Obispo. Para fundar ésta todavía no la hay, por– que el Hospicio no es fundación. Luego, ¿ cómo habíamos de sacar más licencias si faltaba la principal? Yo espero en Dios que, aunque Dios ha permitido que ahora padezcamos algo; si conviene y es voluntad de Dios todo se compondrá, y si no conviene más, que no se consiga la fundación. Pero si conviene o no, no lo sé; pero puedo certificar que luego que entramos en aquel Hospicio el reve– rendo Padre Marquina y yo, sucedieron algunas muertes repenti– nas que pusieron miedo a algunos. La primera fué que un caballe– ro se empeñó en que no habíamos de pedir limosna en un lugar ce1ca del Hospicio, y acostándose su mujer buena, amaneció muer– ta. Si fué castigo de Dios y San Francisco, no lo sé; pero sé que el caballero, arrepentido, fué después devoto. La segunda fueron ,dos personas que fueron causa única y eficiente ele que se nos hi– •ciese este pleito; pero a pocos meses que lo consiguieron dieron cuenta a Dios. No quiero hacer mal juicio de nadie; pero estoy derto que San Francisco quiere castigar a los que agravian a sus hiJos y premiar a quien los ampara y favorece, corno espero que amparará y favorecerá el alma de V. I., que siempre ha sido afecto a los hijos de San Francisco y especialmente a los Capuchinos, y .aunque el Sr. Provisor haya dado este auto, V. I. ha de favorecer y componerlo de modo que se haga en todo la voluntad de Dios.
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