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presentar la obediencia al P. Pío, había•añadido: -Sólo tengo órdenes de presentarte la obediencia, la cual será ejecutada sólo cuando reciba de Roma nuevas disposiciones. Esas nuevas dispo– siciones de Roma, transmitidas pocos días más tarde, eran claras: -Ordo suspendatur donec aliter. Suspender la orden hasta nuevo aviso. El superior de San Giovanni Rotonda, P. Rafael de San Elías, refiere el comportamiento del P. Pío ante el decreto del 13 de mayo de 1931, que le cerraba el confesonario: "Hice de tripas corazón y después de vísperas, mientras el P. Pío, como de cos– tumbre, se dirigía al coro para rezar, le llamé a una salita a la que vino en seguida, y le comuniqué el decreto del Santo Oficio, que le prohibía celebrar en público y oír confesiones, tanto de los fieles como de los religiosos. El, alzando los ojos al cielo, dijo: -Que se haga la voluntad de Dios. Luego se cubrió los ojos con las manos, inclinó la cabeza y no rechistó. Intenté animarle, pero los ánimos los encontró solamente en Jesús crucificado, porque al poco volvió al coro y estuvo allí hasta pasada la media noche". Al superior general le informó el mismo P. Rafael: "El P. Pío... recibió la comunicación del Santo Oficio con la mayor calma y tranquilidad, y desde aquel día no bajó más a la iglesia y siempre ha celebrado en una capilla interior". Hubo uno que profirió palabras violentas contra el comuni– cado del Santo Oficio. Remordiéndole la conciencia, confesó al P. Pío su culpa. Yel padre le contestó: -Hiciste muy mal. Tene– mos que respetar los decretos de la Iglesia. Si el Santo Oficio ha creído dar aquel comunicado, lo ha hecho para evitar el fanatis– mo, y a nosotros nos toca callar y sufrir". Uno que le era muy adicto informó al padre apenas hubo salido la amonestación del Santo Oficio, fechada el 24 de julio de 1924, y comentó que ya era hora de acabar con esas vergonzosas persecuciones , y decidió bajar a la plaza a pedir justicia. El P. Pío intervino: - ¿Contra quién? ¿Acaso contra la santa Iglesia? Cortó en seco las furiosas denuncias por el mal espiritual provocado por gentes irresponsables, y aconsejó: -Déjalo en paz. Para mí esto significa menos trabajo y más méritos. 226

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