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El hecho, que médicos y especialistas no aciertan a explicar, es que esas heridas del P. Pío, a distancia de años, son las mismas de aquella mañana del 20 de septiembre; nítidas, abiertas, san– grantes.' No son las de un enfermo, objeto de estudio para los dermatólogos. Son las de un crucificado , sujeto de salvación. El P. Pío fue toda la vida, como lo definió con trazo seguro el papa Pablo VI , "representante sellado con las llagas de nuestro Señor, hombre de oración y de sufrimiento". Las llagas son una señal visible de que todo su ser ardía de amor a Dios y a los hermanos. Son las testimoniales de una vida al servicio del cielo y de la tierra. Son también señales para atraer a los hombres. Dios concedió al P. Pío el poderoso atractivo de los estigmas. "El P. Pío ejerció una atracción fascinante y misteriosa, porque las gentes vieron en su rostro el rostro mismo de Cristo paciente". La escritora polaca María Winowska se vale de una comparación tomada de la reali– dad, para dejar entrever la atracción de las llagas: "Dios sabe de qué masa estamos formados ... Y sabe hasta qué punto necesita– mos pruebas sensibles. A este insigne pescador de hombres que va a ser el P. Pío, le es necesaria una "propaganda". No basta que su corazón esté inflamado de amor a Cristo Crucificado. Es pre– ciso que ese amor florezca en su carne, con llagas visibles. Este atractivo... y este divino manjar atraerá... a muchedumbres in– contables, de cerca y de lejos... Todos nosotros somos como aquellos borriquillos toscanos , testarudos y desconfiados, a los que se obliga a caminar ponién– doles delante de las narices un puñado de hierba olorosa. Los dones sobrenaturales sirven para esto: nos obligan a caminar. .. Si éstos - los hombres- están allí, en aquel desierto de San Gio– vanni Rotondo, es por causa de sus pies y de sus manos". 2) Los perfumes De la persona del P. Pío salía un perfume. Debían de ser - si aceptamos las explicaciones de la ciencia- una emanación de partículas orgánicas que, saliendo de su cuerpo y afectando ma– terialmente la mucosa olfativa de los que estaban cerca, producían 148

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