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296 EL :.\IE:-;-SAJE DE LA BIBLI.A dejad que se dispersen las cenizas, porque ni eso quiero que de mí quede." Mensaje macabro y espeluznante, índice del estado espiritual no solamente de un individuo, sino de una sociedad y de una época. INQUIETUD Y DESESPERANZA DEL ALMA MODERNA En el fondo de la Humanidad de nuestro tiempo late una inquietud permanente, una desesperanza, a la que el hombre ha llegado por múltiples y diversas causas. Desde el ponderado y pn<ciso magisterio del Papa hasta las manifestaciones de filóso– fos y literatos actuales se pone en evidencia esta tremenda rea– lidad crítica. Entre estas causas conviene enunciar la precaria situación económicosocial de millones de hombres: problema de salarios, problema de trabajo, problema de la vivienda. En lo que se refiere al gobierno de los pueblos, y a las relaciones in– ternacionales de los diversos gobiernos, el horizonte aparece sombrío y sin perspectiva. La tensión Este-Oeste es clave de la angustia política fundamental en el plazo internacional. La eman– cipación de nuevas naciones-la India, Pakistán, Indochina, Sur– áfrica, Túnez, Marruecos-crean serios problemas a las nacio– nes mandatarias o protectoras. Los choques constantes entre árabes y judíos llevan continuos quebraderos de cabeza a los supervisores de las Naciones Unidas. Desde la terminación de la guerra mundial se cierne ame– nazadoramente sabre los hombres la espada de Democles de un nuevo conflicto bélico, más horrible que el anterior, cuyo signo angustioso y concreto es la eficacia aniquiladora de la bomba .atómica. El Papa Pío XII, en su Mensaje de Navidad de 1954, analiza así este peligro para la paz entre los humanos: "¿Qué ,C'JS'.l significa, en efecto, en el mundo de la política la paz frfa

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