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P. CARLOS DE VJLLAPADIERNA tateuco al tiempo exílico o posexílico. L2 legislación hebrea, pues, en época muy temprana, está perfectamente encuadra– da rn el ambiente histórico. Existen ent,e los códigos mo– saico y de Hammurabi rasgos C(")munes y diferencias notables. El Código de Hammurabi supone una civilización avanzada, se fundamenta en principos utilitarios y encaminados a pro– teger la propiedad. El código mosaico se redacta para una sociedad menos avanzada, pero se apoya en principios mo– rales y defiende la justicia y la caridad. por lo t,rnto, de un contenido muy superior al cíe Babilonia. 2. Egipto.-La investigación en Egipto comienza con la expedición de Napoleón Bonaparte (1798) y se. intefüifica al descubrir J. F. Ohampollion la clave de los jeroglífis:os (182-2). Egipto encierra los vestigios artísticos mejor conservados y más imponentes de la antigüedad. En el Delta deJ Nilo las ruinas más importantes se encuentran en Tanis. A pesar de todo, las excavaciones no aportan la prueba decisiva para identificar Tanis con Pi-Ramsés (Ramsés del Exodo I,II). En el alto Egipto, la e.xploraci,ón de la interminable línea de pirámides que va desde Abou-Roash, al noroeste de El Cairo hasta awara, al sur de Fayum, manifiest:i en todo s11 esplendor la vida privada y pública, el arte, los textos reli– giosos funerarios del Impe.rio antiguo y medio. Flinders Pe– trie excava en 18g1 Tell el-Amarna, la Ikhetaton de Arneno– fis IV, a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo. En 1887 se había descubierto gran número de tabletas, unas 350, en escritura cune.iforme, pertenecientes a los archivos diplomá– ticos de los Faraones Amenofis II y IV. Contiene la corres– pondencia de éstos con sus vasallos de Siria y Palestina y con los reyes de Babilonia, Asiria, Mitanni, Hititas, Chipre, etcétera. En ellas se transparenta t1 mundo oriental, prind-

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