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P. CARLOS DE VJLLAPADIERNA 2 33 Se calcula que el número de textos interpretados infalible– mente por la _Iglesia no llega a veinte. Además de las definiciones infalibli:s de la Iglesia, los decre.tos de los Concilios y Congregaciones dan interpreta– ciones que gozan de gran autoridad. Deben mencionarse, sobre todo, las respuestas de la Pontificia Comisión Bíblica, instituída por León XIII en 1902, como cuerpo de sabios eclesiásticos, para promover y defender el estudio de la Bi– blia. Sus decisiones deben acatarse religiosamente, sin que esto imp'1ique una renuncia a ulteriores investigaciones so– bre la cuestión. b) Consentimiento de los Santos Padres.-Los Santos Padres y escritores eclesiásticos reconocen desde antiguo la necesiqad de interpretar la Sagrada Escritura ((Según la tra– dición que se remonta hasta los Apóstoles))- Acabamos de escribir que el único verdadero sentido es el de la Iglesia; por eso, los Padres, interpretando la Biblia, gozan de au– toridad en cuanto son eco fiel de la Iglesia. El Concilio de Trento habla del cons,:mtimiento de los Padres como prin– cipio de interpretación y lo mismo afirman los Romanos Pontífices hasta nuestros días. Para que la interpretación patrística goce de autoridad infalible se requieren dos condiciones : 1,namimidad de con– sentfrnit:!,nto y que •i.:erse sobre cosas de fe y costumbres. No es necesaria la unanimidad matemática o física, sino 1noral; es decir, que un buen número de Padres pertenecientes a diversas regiones de la Iglesia Y, a diversas épocas estén acordes en un punto determinado y que no haya Padres qué contradigan sus asertos. Esta unanimidad acerca del sentido de textos escriturísticos es muy difícil de determinar, como dice Pío XII, en el pasaje. anteriormente citado. La unani-

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