BCCCAP00000000000000000000429

P. CARLOS DE VJLLAPADIERN"A d'.rá en modo alguno evitar la nota deJig;ereza y desidia, pues :.fl exégeta le toca como cazar con sumo cuidado y veneración aún las más pequeñas cosas que con divina mspiración sa– lieron de la pluma del hagiógrafo, para más profunda y ple– namente entenderle. Por lo cual ha de procurar diligente– mente adquirir una pericia cada día mayor de las lenguas bí– blicas, y aún de las otras orientales, para apoyar su inter– pretación en todos los subsidios que supedita toda clase de filología». b) Géneros literarios: -Pío XII afirma que e<; necesário, para una recta interpretación del Texto Sagrado, que el in– térprete conozca las diversas formas literarias de la antigüe– dad; «recurriendo para ello al adecuado auxilio de la histo– ria, la arqueología, la etnología y otras ciencias». No es lo mismo el género histórico que el poético, el legislativo-D:– túrgico que el oratorio, etc. El autor, al elegir un determinado género literario <1uiere expresar la verdad que a tal g¿nero compete. Los escritores de la Biblia son orientales, los cua– les usan particulares modos de expresión. Todos estos mo– dos y géneros de escribir se precisa conocer para interpretar satisfactoriamente el Texto Sagrado. Esto implica el estudio minucioso del medio ambiente cul– tural e histórico del Próximo Oriente, donde se desarrollan los relatos de la Biblia: costumbres, psicolog1a, tradiciones, ritos y fiestas, marco geográfico y toponímico. Muchos de– talles, que a nuestra mentalidad de occidentales no dicen na– da, se esclarecerán perfectamente conociendo el cuadro hu– mano y cultural donde se enmarcan los hechos y narracio– nes. El conocimiento del fin y ocasión del libro son impres– cindibles para interpretarlo acertadamente. Los hagiógrafos

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz