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P. CARLOS DE VJLLAPADIERNA 225 la esencia de la tipología consiste en la ordenación divina de un hecho del Viejo Testamento a significar otro del Nuevo. Los escritores del Nuevo Testamento tenían una conciencia clara de la unidad misteriosa de ambos Testamentos. Esto no quiere decir que todas las citaciones aducidas por los hagió– grafos neotestamentarios, ni aún cuando aducen frases co– mo ésta: «esto sucedió para que se cumpliese la Escritura... » hayan de ser invocadas en favor de la existencia del sentido t1pico, pues es muy difícil determinar de qué modo citan los hagiógrafos y qué alcance quieren dar a sus citaciones. Algunos escritores antiguos, como los de la Escuela de Alejandría, y otros medievales y modernos exageraron la– mentablemente la tipología, viendo en cada pasaje del Viejo Testamento una figura del nuevo, encontrando prefigurada en las páginas del Antiguo Testamento el ciclo completo de la do.ctrina cristiana. La relación entre el tipo y el antitipo no puede conocerse sino por revelación de Dios. Esta revelación se manifiesta en las fuentes : Sagrada Escritura y Tradición, auténticamen– te interpretada por el Magisterio infalible de la Iglesia. Esta es la doctrina expuesta por Pío XII en la encíclica «Divmo afflante Spritml ... <<. •• este sentido (el espíritu o típico), en los Santos Evan– gelios, nos lo indica y nos lo enseña el mismo divino Salva– dor; lo profesan de palabra y por escrito los Apóstoles, imi– tando el ejemplo del Maestro; lo demuestra la constante doc– trina tradicional de la Iglesia, y finalmente, lo declara el an– tiqusimo uso de la liturgia, según la conoe1da sentencia : ((Lex praecandi lex credendi est)). La mera analogía que el lector o intérprete pueda discernir entre los dos objetos rio autoriza para afirmar la existencia dr:l sentido típico, a lo su-
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