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224 EL MENSAJE DE LA BIBLIA ciones, instituciones, que, por disposición divina significaron otras personas, cosas, acciones o instituciones. El sentido típico es prerrogativa exclusiva de la Bibb, puesto que, siendo Dios autor principal de la Biblia, se si– gue que solamente en ella puede haber un sentido, intentado únicamente por el autor principal. En la tipología existen tres elementos : dos matenales y uno formal. Los elementos materiales son el tipo y el anti– tipo, es decir, lo que significa y la cosa significada; el ele– mento formal está constituido por la intención de Dios, por la ordenación divina que relaciona un elemento con el otro. El Evangelio de San Juan (19,33), al referir cómo los solda– dos se abstuvieron de romper las piernas de Nuestro Seúor porque ya ,estaba muerto, comenta (19,3ti_ : ((Estas cosas fue– ron hechas para que se cumpliese la Escritura: no ron:pt:– réis ni uno de sus huesosn (ex. 12,46). El cordero pascual de los israelitas, que debía comerse asado, es tipo, figura del Cordero Cristo (antitipo) pero para que esta relación exista, se requiere la -intervención de Dios que ordena una cosa a signicar la otra. Modernamente tiende ya admitirse que una comparación conserva su valor, aunque el término que sirvF de punto de partida no tenga existencia real ; por lo tanto una mera des– cripción literaria puede ser tipo o figura de un hecho reai. Así, real o meramente literaria con finalidad didáctica, la na– rración de Jonás englutido por un cetáceo y su feliz arribo a puerto seguro, según bastantes exégetas, conserva su ,a– lor de figura de la sepultura y de la resurrección del Sefior (lVfat. 12,39-42). Esto amplía luminosamente los horizontes de la tipología y soluciona aparentes anomalías. a) Existencia del sentido típico: -El elemento formal,

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