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P. CARLOS DE VJLLAPADIERNA 223 interpretación falsa del texto sagrado. Los predicadores, an– tes de aducir un texto, como prueba e ilustración de sus afir– maciones, deberían informarse acerca del genuino signihca– do del texto, de lo contrario se expondrán a humorísticas ri– diculeces y a faltas de respeto para con la palabra divina. L ,, aquí los principios que deben tenerse en cuenta en tod., aco– modación. 1) No debe nunca presentarse como s1 fuese el sentido genuino de la Escritura. 2) Debe haber cierta analogía o semejanza con el texto original. No debe estar en contratación con el sentido literai. 3) La acomodación no sirve y por lo tanto no puede adu– cirse para probar una doctrina. -1-) Los textos bíblicos nunca deben aplicarse a circuns– tancias profanas. Ténganse presentes las recomendaciones de Pío XII en lo «Divino afflante Spíritu)) : (<Tengan (los exé– getas) religiosa cautela en no proponer como sentido genui– no de la Sagrada Escritura otros sentidos traslaticios. Por– que aun cuando, principalmente en el desempeño del ohcío de predicadorés, puede ser útil para ilustrar y recomendar las cosas de fe y costumbres, cierto uso más amplio del Sagrado Texto, según la significación traslaticia de las palabras, siem– pre que se haga con moderación y sobriedad, nunca, sin embargo, debe olvidarse que este uso de las palabras de la Sagrada Escritura le es como externo y añadido». Pueden ser muy útiles los libros de G. Ricciotti: Bibbia o non Bib– bia. L V. Bainvel, Les contresens bibliques des predicateurs. 4) Sentido típico, (espiritual o místico ).-Sentido típico, según la noción más usada, es aquél que se deriva no inme– diatamente de las palabras, sino de las personas. cosas, ac-
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