BCCCAP00000000000000000000429
220 . EL MENSAJE DE LA BIBLIA razones en el mismo concepto de inspiración ; no se ve có~ mo pueda conciliarse la teoría del sentido pleno con la ins– trumentalidad propia del hagiógrafo. La doctrina tomista de causalidad instrumental enseña que el instrumento sólo ejer– ce una virtud instrumental, ejerciendo su virtud propia y en la medida en que ejerza ésta. Siendo, pues, la virtud propia del instrumento en nuestro caso conocer y querer, no apare– ce claro cómo pueda Dios emplear el entendimiento y volun– tad del hagiógrafo como instrumento para comunicar algo que el ihagiógrafo no entiende ni pretende, por lo· tanto, co– municar. El hagiógrafo, lo mismo que Dios, es autor verdadero del sentido expresado mediante las palabras ; ahora bien, s1 esas palabras incluyen una intención divina desconocida del hagiógrafo, esa parte que escapa a la conciencia del autor humano, no podrá llamarse sentido escriturístico. Y enton– ces no hay cuestión. El sentido pleno no es distinto e inde– pendiente del sentido literal mismo. Mas si el hagiógrafo ig– nora tal «plusvalía» ¿ cómo puede hablarse de una prolonga– ción del sentido literal, el cual por definición es el que se pro– pone expresar el autor humano? b) Unicidad del sentido literal._,Por unicidad de sentido literal quiere indicarse que toda afirmación de la Sagrada Escritura no contiene y no puede contener más que un solo y único sentido intentado por el autor, no de los diversos sentidos que el lector o el intérprete pueda descubrir en un mismo texto. Principalmente en los pasajes oscuros podrá discutirse, mientras la autoridad de la Iglesia no lo determine, cuál fué el sentido intentado por el autor inspirado, pero siempre será cierto que este sentido es solamente uno. En el siglo :l!:VI hace su aparición la teoría pluriliteralista, pretendiendo fundarse en San Agustín y Santo Tomás. foyo-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz