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P. CARLOS DE VILLAPADIERNA literal puede ser propio, metafórico, alegórico, parabólico, sünoólico, explícito, implícito, pleno. Es propio cuando las palabras se toman en su sentido ob– vio y ordinario; por ejemplo, al proclamar Jesús «Bienaven– turados los mansos, porque e'llos poseerán la tierra» (Mt. 5,4). Sentido" mii-tafórz'.co, cuando se trasladan las palabras del signi– ficado propio, mediante una figura o comparación implícita, a otro impropio con el que guardan cierta analogía o seme– janza: «Vosotros sois la sal de la tierra ; pero si la sal se des– virtúa, ¿ con ,qué se! salará? (Mt. 5, 13). Si la metáfora es con– tinuada se llama a.l.i-goría, es el desarrollo de. la metáfora: «yo soy el camino» Un. 14,6) «yo soy la puerta» (Jn. 10,7-9), son ejemplos bellísimos de metáforas en boca de Jesús; también abundan hermosas }1 delicadas alegorías: Israel, viña de Dios (Is. 5, 1-7): Jesús el Buen Pastor (Jn. IO, n-16); la alegoría, densa en contenido espiritual y teológico, de la vid y los sar– mientos {Jn. 15, r-6). La pa1·ábola se fundamenta sobre la com– paración, como la alegoría sobre la metáfora. La comparación une dos términos mediante la partícula «como)) u otra equi– valente: este hombre es como un lobo, semejante a un lo– bo, etc. La parábola no es más que el desarrollo de esta com– paración a través, de una narración ficticia, artificial, con una finalidad didáctica. Hay parábolas de un valor literario insuperable, tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. (2 Sam. 14, 4 ss; I Reyes 20, 38-42). Símbolo: en general símbolo es el signo que representa una idea, un personaje, una institución: la bandera, representa la patria; en las Ca– tacumbas se conservan los símbolos del pez, significando a Cristo ; el pan, la Eucaristía ; el áncora, la esperanza, etc. En la Biblia los símbolos abundan, especialmente en los Pro– fetas y en el Apocalipsis. Se define así: «persona, cosa u ác-

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