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214 EL MENSAJE DE LA :BIBLIA Pero esta nuestra sorpresa desaparecerá si consideramos la Biblia como la historia universal de la humanidad y mas concretamente del pueblo elegido. Esta historia se describe tal cual es, con sus luces y sus sombras, con sus acciones su– blimes y sus miserias degradantes ; es la histona del hombre que focha, que ama, que peca y se arrepiente , y es la histo– ria del amor, de la misericordia y del castigo de Dios. El autor sagrado narra estos hechos, porque así lo exige la te– sis religiosa, la finalidad concreta intentada en su escrito. Muchas veces se limita a la mera exposición del hecho, ctejando que el lector lo juzgue a la luz de la ley natural o mosaica (Gén. 19,30-38); otras veces se ensalza la conducta heroica de un personaje, sin que ello implique la aprobacioh de una acción más o menos pecaminosa, como el caso de Judit (Jud. 10,10); otras, el mismo autor reprueba los hechos describiendo el castigo de Dios (Gen. 9,25. 27; 38,10). Es necesario, ante todo, tener en cuenta la mentalidad semita, sus leyes, sus costumbres, su lenguaje y sus reaccio– nes psicológicas para poder enjuiciar rectamente las expre– siones, descripciones y situaciones que a nosotros se n<JS anfojan difícilmente conciliables con la santidad <le Dios.

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