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2[0 EL MENSAJL DE LA BIBLIA Esa enseñanza religiosa se apoya, ciertamente, en enseñan– zas humanas, y sería nn grave error restringir el privilegio de ~mposibilidad de ,error sólo a las partes de la Biblia qut tral;an ele ..:uestiones dogmáticas o morales. Pero esta total subordinación de la enseñanza dada con nn fin religioso res– tringe el alcance de las enseñanazs auxiliares: excluye ma– nifiestamente toda pretensión científica. Por otra parte, esta enseñanza divina viene dada por intermedio del autor inspi– rado, está encarnada. Se incluye, por lo tanto, dentro de los límites y de las modalidades humanas, muy concretas ; el ge– nio semítico, los géneros literarios, las pretensiones de cada escritor, las particularidades propias de cada escrito, el lu– gar que ocupan en la evolución progresiva de la revelación, etcétera... >> «Dios, que se sirve del agiógrafo como instrumento para transmitir las verdades religiosas, o profanas en cuanto éstas tienen un alcance religioso y sobrenatural, no tiene por qué corregir las concepciones erróneas que no forman parte de sus afirmaciones; a través de esas descripciones vulgare, y, según las aparien~ias de los fenómenos, se expresan venia– des superiores que constituyen el fin de la escntnra y por lo tanto están inmunes de errorn. ((El hagiógrafo mantendrá sobre numerosas cuestiones los errores de sn conocimien,o natural, y podrá ser, aún más, stra nécesario que estos erro– res se trasluzcan en diversos lugares de su libro; pero no da– ñarán la verdad, porque no fornl{ln parte de esta ensc"11an::;a formal. Puede haber en el libro santo verdaderas afinnacio– nes que escapan al privilegio de la inerrancia, porque no se intenta enseñarlas. Son inspiradas, porqne juegan su pa– pel en la obra total; pero no son inmunes de error, porque esta función es accesoria ya que no encierra conexión necesa-
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