BCCCAP00000000000000000000429
202 EL MENSAJE DE LA BIBLIA trumentabilidad arriba expuesto, pues entoncés sucedería que parte pertenecía a una causa y parte a otra, siendo así que las dos colaboran, cada una en su grado, en la producción del mismo efecto. Tanto en los textos de San Pablo anteriormente citados (2 Tim. 3,16) como en las afirmaciones de los Santos Padres y Documentos Eclesiásticos, se afirma clara y terminante– mente la inspiración universal de todo lo escrito. Véase León XIII en la Privedentissimus. En la misma linea siguen los demás Pontífices, Pío X en el Decreto Lamentabili (3 de julio de 1907), Benedicto XV en la Spiritus Paraclitus: ((El soplo divino llega a todas las partes de la Biblia sin selección m distinción alguna.» Inspiración de las palabra\S .-Preguntamos si es posible la existencia de una inspiración circunscrita a solos los con– ceptos, atribuyendo la expresión concreta de los mismos úni– camente a la actividad mental del hagiógrafo. Cuestión ardua y complicada que resumo con las palabras de Verbum Dei, (trad. española, t. I (1956) apéndices): «To– do lo que hace el hagiógrafo aJ componer el libro sagrado io hace como instrumento de Dios, y en consecuencia en la misma elección de las palabras se halla también bajo el influ– jo inspirativo de Dios. Si no fuera así, el hagiógrafo se con– vertiría en autor principal y el efecto no podría adjudicarse totalmente a Dios, su causa principal. Ademá;;,, las palabras son la expresión de la idea y no cabe establecer una vivi– sección o disociación de las potencias psíquicas, limitando sólo el influjo divino a la ooncepción abstracta de la idea que hay que transmitir. Sin duda, aun psicológicamente esto se– ría ,qifícil de ieoncebir, ya que una acción física positiva ins– piradora, en el entendimiento y en la :voluntad, tiene que
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz