BCCCAP00000000000000000000429

200 EL MENSAJE DE LA BIBLIA que le inmuniza contra toda interferencia de error. Muchae. veces, sin tembargo, 1Se da el .caso de una revelación estricta de evrdades desconocidas, naturales o sobrenaturales, como ocurría con muchos profetas escritores. También es necesario suponer un influjo causal físico, di– recto, por parte de la causa principal en la voluntad del autor sagrado para que ponga por escrito esos conceptos teóricos, resultado conjunto de la elaboración intelectual ;humana y la iluminación especial sobrenatural de Dios, ya que el fin espe– cífico de la moción inspirativa es precisamente comunicar, en beneficio dé la comunidad religiosa, los juicios divino-tnmanos del hagiógrafo en orden a la edificación e ilustración religiosa de los destinatarios. Si el escritor se moviera a escribir ími– camente a impulsos de su voluntad humana, sin moción es– pecial de Dios, no sería verdadero instrumento de Dios, sino que en eso sería verdadera causa principal. to– talmente el elemento divino que se requiere para que el efec– to, la obra sea realmente divina de algún modo. El suponer como necesaria esa moción especial de Dios, no significa que el hagiógrafo tenga siempre conciencia de esa interven– ción misteriosa de Dios en su voluntad. La voluntad del escritor bajo este influjo directo, conser– va su auténtica libertad, si bien al mismo tiempo la acción de Dios es infaliblemente eficaz. Nos encontrdmos aquí con un misterio idéntico al de la armonía entre la libertad huma– na y la causalidad de la gracia eficaz en el alma Por otra parte, este influjo causal de Dios se extiende hasta la total composición del libro objeto de la inspiración En el acto mismo de escribir, el hagiógrafo se halla bajo ei influjo de la causa principal, pues de lo contrario, el efecto

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz